Miss Potter es un caramelo sobrevitaminado de azúcar: un insoportable ejercicio de melindroso ombliguismo emocional. Como meter la lengua en un tarro de mermelada. Y luego meterla otra vez...
Eastwood se ha especializado en contar la muerte de una forma magistralmente conmovedora, emocionante, reflexiva, madura y tan cruda como poéticamente realista. Gracias, Clint, por seguir pariendo obras maestras.
El filme no es, a pesar de todo, un pastelón sentimentaloide y lacrimógeno -ya he dicho que a mí personalmente, el tema me sensibiliza- es una hábil comedia dramática con excelentes momentos de humor.
Clint Eastwood es un valiente, un director honesto, hábil y generosamente creativo, aunque aquí ha desperdiciado un material excelente al no calibrar bien un reparto anodino y un montaje pesado.