Comedia para aquellas mujeres que disfrutan de vivir en una sociedad machista, y creen que el feminismo es esto, tres mujeres intentando cometer un delito, con mucha torpeza y obvias consecuencias.
Como estar en una vitrina que no quieres ver o siguiendo un reality extremo es la sensación que deja esta cinta que reúne a múltiples personalidades en un bunker en cuarentena por una ceguera contagiosa y a la cual tratarán de sobrevivir.
Lo más destacable de Cuatro vidas es la correcta dirección de Jieho Lee y las actuaciones de un admirable Brendan Fraser, a kilómetros de distancia de sus habituales papeles en comedia, y de Andy Garcia.
Mucho ruido y las mismas nueces de siempre.
Si bien Death race podría pasar como otro film de acción convencional, salta a la vista el exceso del material que la origina, exceso que sólo puede encontrar su caldo de cultivo en el cine de bajo presupuesto.
Sencilla y entretenida película infantil, que hace de la aventura y la fantasía sus motores principales, en el envase más naïf que haya dado el género en varios años.
Desde un tono agridulce y jocoso, que nunca deja de codearse con el drama, Sachs despliega con astucia el discurso de la película, hasta un final conciliador pero difícil de digerir.
Una comedia híper superficial, con algunas participaciones completamente innecesarias, como la de Bette Midler.
El ritmo es adecuado, pero la realización e interpretaciones son de segunda, a pesar de la belleza y las dos poderosas razones que exhibe tan adecuadamente la gran Esperanza Roy.
Un producto carente de toda originalidad, que solo logra conmover gracias a la talentosísima Diane Lane, y con un Richard Gere por demás rutinario.
Película francesa original y divertida.
Lección Magistral Insuperable
TITANIC es un film muy divertido y cumplidor con el público. Largo pero divertido, malentendida por algunos, solo es pura diversión pasada por un lienzo un poco pretencioso.
La sola presencia del “panic face” de Liv Tyler no alcanza para llenar una hora y media de algo que podría haber sido un buen cortometraje de diez minutos.
No le basta con ser la mejor comedia de 2008 y la consagración definitiva de Stiller como realizador, es una de las películas más complejas y originales que ha dado Hollywood en los últimos años.
Lo que hasta casi llegado el clímax constituía un thriller correcto, por obra y gracia de un guión que, como muchos hoy en día, peca de excesiva soberbia, se convierte en un rotundo engaño para el espectador.
Sin dejar de ser un drama político más, es un film que funciona en su coralidad, y que se anima a poner el foco en hechos relativamente recientes pero ya olvidados por el resto del mundo.
Un film que, a través de un punto de vista lógico y original a la vez, nos cuenta la misma terrible historia, camuflando desde su particular perspectiva la enorme complejidad de factores que, con inteligencia, se encuentran plasmados en la película.
Algunas ideas interesantes, salvan medianamente una cinta que, aunque no consigue salir de la medianía, al menos colaboran para que esta no se hunda en el despropósito y el patetismo.
Pese a la reiteración de algunas situaciones, Happy… gana por la precisa manera en que Leigh moldea a Sally Hawkins, extrayendo de ella todo su potencial para encarnar a la enérgica Poppy.