Vergonzante y absurda. Película que en ningún momento define sus bazas y termina por sonrojar. Lo peor de nuestro cine (y del otro) en lo que va de año.
Cuerda se estanca en un cine academicista y oculta sus anteriores concesiones al lirismo, incluso a la emoción viva. Su historia aburre y aporta más bien nada a un género al que no salvará del escarnio popular. Viva el cartón patrio.
Una de tantas producciones con temática veladamente sensual que llegaron a los noventa explotando un tipo de cine que ya olía a rancio con algunas escenas de desnudos y con un trío planeando sobre sus protagonistas como principal baza cómica.
Soderbergh respeta tanto al personaje que se acomoda en la sobriedad escénica ý una aburrida mecánica narrativa. Biopic serio, sin duda, pero exento de una mínima emoción que nos impregne de calor y nos contagie su dignidad. Tediosa y fría.
EL LOBO
Gabriele Muccino hizo un primer ejercicio lógico cayendo en errores que supo solucionar muy bien en filmes posteriores pero que hacen aguas en esta cinta hasta cotas que rozan lo dantesco.
Es una delicia ver a un experto director deslizándose por un género que no es el que le corresponde pero para el que parece dotado de una capacidad innata.
Entretenida, interesante e inteligente: pedir más a una película es crear demasiadas expectativas.
La muerte de John McLane.
El Planeta de los Simios.
Aunque el mono se vista de seda…
Camino de Oz.
Nieva en toda Irlanda.
Vivir sin Rossellini.
Se ha perdido en la inmensidad de los sentimientos dejándolo todo tan a medias que da la sensación de que estemos viendo cuatro cortos con algún punto en común.
La esperanza de Rosales, según propias palabras, es que a través de la filmación de una forma diferente esta sea útil a los políticos, a los terroristas, a la ciudadanía, para cambiar su punto de vista a mejor respecto al terrorismo y su solución.
Una clara prueba de que en Europa (recordad que la película es francesa) podemos hacer también bodrietes de los buenos. Desaconsejable su visionado, solo apta para fanáticos del cine de videoclub.
Una reflexión madura y sincera de un cineasta curtido y sabio, experimentado en discursos de narrativa intimista y que con altas dosis de razón es capaz de escapar de un arranque con cortes de thriller para asentarse en una película de diálogos.
Si le dejas hacer una película al director de Grease y de El Lago Azul el resultado sólo podía ser Un ligue en apuros.
No solo de adrenalina vive el cine de acción, pero tampoco es bueno coger al prototipo de personaje de humor y hacerlo un héroe.