Pese a un apartado técnico entendiblemente justito, el film es un verdadero soplo de aire fresco respecto algunos otros cortometrajes de hoy en día que siempre radican en lo mismo. Es ingenioso, es chisposo, es sarcástico y está francamente bien.
Si Batman Begins sirvió para que el personaje renaciera de la apatía en la que se había instalado por culpa de Joel Schumacher y su afán de espectacularidad, esta película consigue asentar las bases de un rico universo narrativo y además entretiene.
Lágrimas y algunas que otras situaciones cómicas e incómodas, hacen de esta película una bonita fusión de sentimientos encontrados.
Está bien, gusta y resulta amena. Pero le ocurre, aunque a mí personalmente me importa un carajo, que no parece de Allen, o mejor dicho, que podría estar realizada por otro director perfectamente.
Oh, my God es un competente ejercicio amateur, divertido y convincente en sus planteamientos, aunque quizás el guión no haya explotado al máximo la premisa inicial y deje con ganas de más.
Va de menos a más, siendo el principal escollo el que el espectador acabe encajando las piezas, que conozca bien a los diferentes personajes. Esto cuesta un tanto, un primer cuarto de hora o así, y cuando se consigue comienza a interesar la trama.
Estamos ante una cinta filmada de manera bastante cruda en cuanto a la violencia exhibida, pero necesaria para entender aunque sea un poco más de éstas problemáticas en el que el mundo del fútbol esta inmerso.
Historias que se reunen en alguna parte se exhiben en la misma linea narrativa de Crash y Babel otorgando un óptimo resultado que incluso podria haber sido mejor plasmadas.
Stiller dirige esta cinta que es una sátira bélica y al mismo tiempo se ríe de la trastienda que muchas veces se oculta en el frívolo Hollywood.
Tiene una mezcla perfecta de realidad y absurdo creible, una mixtura de crueldad y compasión. De mafia china y mafia latina. De velocidad y vértigo. De superproducción y cine independiente.
Won kar-wai resposaable de sendos éxistos del cine de oriente como “”2046 o con el ánimo de amar””, exhibe su primera pelicula en ingles no desentonando con un gran grupo de actores para mostrar esta historia de una chica en busca del amor.
Una película sutil, que espia con una historia pequeña la vida y el clima político-social de la Alemania Oriental (RDA) desde mediados de los ´80 y hasta unos años después de la caída del muro.
Es loable su tendencia a no renunciar a sí mismo, al universo que suele mostrar en sus films más personales. Otra cosa es que convenza, que guste plenamente lo que hace.
Inconsistente, aunque en cierto modo artesana en su obcecada forma de contar el miedo, Los extraños defraudará a quienes, como yo, no consientan que se escamotee la información primordial, el guión mesurado, la lógica interna del relato….
Por encima de todo, es un efectivo ejercicio de terror y suspense si enfocamos la sensibilidad hacia el estrato de lo meramente sensitivo.
Más allá de la buena puesta en escena y excelentes interpretaciones, la película se ve con mucho distanciamiento, y no me refiero en cuanto a lugar y tiempo desde que se rodó, sino que apenas emociona.
Diake Keaton produce y protagoniza esta comedia de escasa originalidad y aporte acerca de una madre sobreprotectora que vive una separación y se va a vivir con su hijo y esposa
Simple, concreto y contundente ejercicio de estilo.
Con poco de la crudeza del “”Amanecer de los muertos””, sin la espectacularidad de “”Resident Evil”” y carente de la acción de “”Land of the Dead””, esta comedia entretiene y nos sorprende con una nueva forma de hacer terror: Terror en cámara lenta.
Comedia hilarante, por momentos graciosamente bizarra, pero constantemente original. Con coreografías de artes marciales de la mejor clase se logra una cinta fresca, suelta, atada solo a los clisés que ella misma propone.