El valor de apoyarse en las imágenes, mucho más que en los diálogos, acaba por convencernos que estamos ante una gran película.
Los riesgos a la hora de pasar a la gran pantalla una obra escrita y diseñada para ser representada en un teatro, se acrecientan en el caso de una revista o de un musical. Y es que el cine amplifica los defectos de una historia insulsa.
Puro delirio ver este tipo mutilando a los raperos blancos, con diálogos escritos en plena efervescencia de distintas sustancias corriendo por las venas.
En su finalización, que es cuando la peña se queda con su valoración final, todo es estridente, lleno de cutres efectos especiales. El ruído cubre la acción y todo es confuso y algo ridículo.
Cinta ideal para los que gustan de la acción.
Capaz de mantenernos enganchados a sus imágenes para descubrir, una vez finalizada la proyección, que el material del que está hecho este Batman y compañía es incluso inmune a la autodestrucción.
Michael Douglas en un acertado rol
Afortunadamente es sólo una buena película de ciencia ficción…, ¿o más bien futurista?.
Hay algunos momentos realmente originales, o casi, como el modo en que el protagonista logra al fin que su colega francés le ayude. No es lo que se espera ni mucho menos, de un héroe. Y es que el protagonista no lo es en absoluto.
El núcleo argumental se basa en la suma de los pequeños dramas de cada personaje que aparece en pantalla, dando como resultado un drama bélico sin enredos inverosímiles, sencillo a cuanto a forma pero muy eficaz en cuanto a emociones.
Una verdadera patochada sin sentido. Para cabezas huecas, o destinado a la más cruel tortura psicológica.
Al final todo es un juego, bastante divertido, donde nada es lo que parece y lo único que hace la película es jugar con el pobre espectador y no con Naomi Watts and Family.
Las interpretaciones son fantásticas sobre todo la de Hartnett que demuestra en esa película que tiene algunas ideas de lo que es actuar , los demás notables como de costumbre. El caso Slevin es la joya más infravalorada de la historia del cine.
Es muy complicado a no ser que se haga un película de animación o de humor más o menos universal -tal y como hizo esta misma directora hace años, pero parece que ya se le ha olvidado como hacerlo.
“”Hellion, el ángel caído”” es una película entretenida con la que se puede pasar un rato agradable si te gusta el suspenso psicológico y si no tienes demasiadas pretensiones a la hora de ver un nada más que correcto film.
El Ejercito Dorado queda como un producto visualmente perfecto y técnicamente logrado. Medido, estudiado y perfecto en su concepción pero carente de la pizca de alma que tenía su antecesora.
La película es una sucesión de escenas de acción y hechos cogidos por los pelos que trata de forma tan irrisoria el problema de la trata de blancas sin preocuparse lo más mínimo de sus consecuencias.
La película es un intento de comedia melodramática bastante irregular, que no aporta nada especial y que únicamente puede llegar a emocionar a jóvenes (muy jóvenes).
Perderse en la(s) historia(s).
Un viaje increiblemente predecible.