Es una pena que La Momia se ha conformado con parodiarse a sí misma con la nostalgia de un producto muerto que atraerá sólo a un público de 10 años a las salas.
El genial pulso de Wright nos conduce por batallas y un destino, el de los protagonistas, machacado por una decisión del pasado.
La escenografía y los dos personajes centrales configuran un significado global, expresión mucho más cercana a lo atmosférico y descriptivo que a la narrativa épica.
Eduardo Manostijeras es la máxima expresión del mundo Burtoniano, con una banda sonora maravillosa y el descubrimiento del gran Johnny Depp interpretando un personaje inolvidable y único.
Resulta peor que un mal cuento chino, eso si, contado por los norteamericanos más incultos (eso por no hablar de los yetis, los dragones, y todo tipo de seres extraños que aparecen por el morro en mitad de la película). Qué locura. Y qué mala.
La campana del infierno es un viaje de no retorno a la mente perturbada de un chico ansioso de venganza, un submundo de maldad, odios, con una tenebrosa atmósfera.
Entretiene pero pierde su magnetismo sin ningún equilibrio entre recursos tecnológicos y actorales no logrando convencer a los más exigentes espectadores y de seguro a los seguidores de las dos antecesoras cintas.
Su poco original guión y las numerosas versiones de súper espías torpes estrenadas en los últimos años satirizando a James Bond le restan brillo y la hacen que sea una de esas películas para ver solo una vez.
Lo más destacable la presencia de dos astros televisivos.
Sin ser una gran película comparada con “Wall-e” es entretenida para toda la familia, pero cuidado con que el entusiasmo que genera en los niños que querrán tirar alguna “patada” saliendo del cine al que encuentre mas cerca.
Apocalipsis postmoderno.
Hay que reconocer el mérito de conseguir hacer aparecer a Holloway ataviado con un calzoncillo y un pasamontañas de la forma más inverosímil del cine actual.
Un atípico superhéroe del que nos hubiese gustado conocer más.
Un argumento con mucha chicha estropeado por unos diálogos a “trompicones” que en muchos casos más que provocar risas provoca vergüenza ajena al recordar los dos films antecesores.
La elección de protagonistas e incluso de tratamiento está destinada a un público bastante menos exigente, que no sabe ni quien escribió la novela y que, por supuesto, ni siquiera sabe de la existencia de las anteriores versiones.
Por el momento la mejor película del año.
Una de las primeras películas de terror de la Hammer, donde mezcló con acierto comercial el terror, la violencia y el sexo. Ingrid Pitt, la protagonista, pasó a la historia del Séptimo Arte, en el capítulo del cine de terror inglés.
Sentimiento es la satisfacción de saber que de algo tan simple y sencillo como Vacancy es capaz de agarrarte el corazón y alegrarte el día…
Un film muy menor, que no puedo definir de bueno, pero que está bien para estudiosos y fans del western, como es mi caso.
En “”Máscaras”” nadie es quien aparenta ser; excepto Chabrol que permanece leal a sus principios y se posiciona del lado que esperamos todos los que amamos su cine.