Si el “porno chic” comenzó con “Garganta Profunda” (1970), sobre una boca con propiedades vaginales, los franceses hicieron lo propio con “Le Sexe Qui Parle” (El sexo que habla, 1975) sobre una vagina con virtudes bucales.
No puedo decir que la película no esté bien rodada ni que el guión sea malo, sus actores son, en la medida de sus posibilidades bastante decentes, pero hay algo en la estructura que no acaba de encajar del todo.
“”Memories within Miss Aggie”” es como si Bergman y Hitchcock hubieran ido a tomarse unos tragos y ya borrachos decidieran filmar una porno juntos.
“History of the blue movie” es el recuento de la noción de lo prohibido en la mente del espectador. Este documental surge en el inicio de la edad dorada del porno y hace un repaso del género hasta ese momento.
Siempre tendrán mi aprobación los guiones destinados a ser carne de género dramático y romántico pero que saben salirse del montón con una combinación de buenos actores y unos diálogos interesantes.
El tema de la Bulimia y la Anorexia son los protagonistas de esta cinta mexicana que sirve también como crítica a una sociedad indifirente, injusta y ciega frente a lo que realmente importa.
Mucho ruido y pocas nueces
Dentro de las comedias paródicas que ya no tienen gracia como las Superhero-Date-Epic Movies, estas tienen un pase y de momento siguen bien el ritmo, pero a ver dónde terminan.
Justamente la fluidez y la soltura con las que la trama se va desplegando, lo acelerado de las acciones y los diálogos impiden un mejor desarrollo de las relaciones entre los personajes y, en suma, la imperfección ante una fuerza dramática.
Casa con desván, niña salvaje en el bosque, muertes sin explicación, recelo pueblerino. Lamentable batería de tópicos de género más agotadora que escalofriante. Producto plano y rutinario para púberes devoradores de palomitas.
Marcianada deliciosa de un iconoclasta redomado. El autor de la trilogía violenta elabora una tierna fábula sobre la búsqueda de identidad, sobre la soledad compartida entre dos marginados. Una extravagancia de poderoso talento visual, una maravilla.
Estamos ante una de las más firmes promesas del cine europeo, con un honroso debut en un género tan complejo como la comedia negra, encajada dentro del cine de gángsters.
De hecho, esta humilde, efectiva, y sumamente disfrutable película resulta profética en su retrato del friki inadaptado, sexualmente inelegible, que se retrae del mundo real para refugiarse en la fantasía.
Irónica mirada a la Europa del siglo XX.
La película es muy convencional, quitando el comienzo, con una preciosa canción coreana y el final, poco complaciente con el espectador y completamente creíble y honesto. Pero casi todo lo del medio no aporta nada al cine bélico.
Mangold demuestra que se puede hacer muy buen cine de género superando, incluso, al original. Y que el género sigue “”sobreviviendo”” en cuanto proporcione al cine los recursos necesarios para contar historias. Y el western, sin lugar a dudas, es uno d
Argumento tópico, pero gusta mucho y entretiene gracias a, como ya he dicho, una estimable realización, y a unos excelentes intérpretes, que hacen delicioso cualquier argumento en el que den vida a sus respectivos personajes.
Un tempo contemplativo y una realización sobria que se sustenta en unos recursos expresivos manieristas, y una construcción de personajes más inclinada a la sensiblería.
Una buena comedia que hace un gran homenaje sin ridiculizar al protagonista principal, interpretado magistralmente por Steve Carell, con una trama llena de acción, gags para todos los gustos y una aparición memorable del siempre grande Bill Murray.
Una de las mejores comedias dramáticas que más me han emocionado en una sala de cine.