Un encaje de bolillos futbolero difícil de desenredar.
Película sobre unos estudiantes que descubren un método para hacer saltar la banca al juego del blackjack. Bastante tostón, dado que es la típica historia que ya nos vamos imaginando con ese final que se veía venir montado en el caballo del malo.
Un guión atractivo pero rodado con muy poca garra y personalidad, cayendo en el aburrimiento en varios momentos.
Su condición de mero sucedáneo, consecuencia de la fiebre por la trilogía de Peter Jackson, no elimina los esporádicos aciertos y la adecuada organización de los elementos que hacen de ella un filme estimable.
Adolece tanto de la ausencia de un sentido como de cierto esnobismo intelectual, pero en general es una entretenida película que pretende emular la etapa más bergmaniana de Woody Allen de ‘Interiores’ o ‘Septiembre’.
Es una de las pocas veces en las que las estructuras del cine más clásico parece encajar en la industria contemporánea del actual Hollywood.
La película gusta, y mucho, pero deja un poso insustancial, que, desgraciadamente, ahí queda.
Al diablo con todo, ¡Cromwell es una de las mejores películas de todos los tiempos!
Quitando pequeños detalles, deberían llegar este tipo de películas más a menudo.
Probablemente si la directora hubiera utilizado una narración tan ágil como la de su anterior film, “”Encarnación”” habría ganado muchos enteros, en esta perversa visión inversa de la “”Lolita”” de Nabokov.
Una excelente película con una muy buena banda sonora, algunos momentos consiguieron arrancarme una leve sonrisa de complicidad, alguna lagrimilla de emoción y olvidarme durante un par de horas de todas mis preocupaciones.
Paisaje humano sombrío y desesperanzado que usa la excusa de un atroz crimen para hablar de cinco mujeres con él relacionadas. Seca y austera, acaba inundando nuestra garganta de un sabor estropajoso.
Sobria y elegante reflexión sobre la memoria y el peso del pasado como motor de la existencia, sobre el ajuste de cuentas con íntimos fantasmas para alcanzar la felicidad. Enormes actores para una hermosa historia de culpa y redención.
A pesar de sus inevitables comparaciones con “”Alguien voló sobre el nido del cuco”” pero ambientado en la posguerra, la película está reconstruida con buen gusto, narrada con acierto e interpretada con decencia.
Realmente estremecedora es la visión de esta cinta, que a todas luces conmueve por su toque descarnado, subrayado con una narración compleja, en el estilo de un caprichoso puzzle.
Puro cine de alcantarilla que se debe visionar sin pretensiones y con el cerebro a cero, si entras en el juego lo disfrutaras.
Más allá de las comparaciones (odiosas) con los anteriores capítulos de la saga, el último hace 19 años, Spielberg propone (como tesis) la decadencia de ese tipo de héroe en el advenimiento de la modernidad.
Con la estupidez, las drogas y el sexo como baluartes, la película es un compendio de gags de serie Z y diálogos de besugo que, curiosamente, a un servidor le ha hecho reir en más de una ocasión. Y es que hay que saber lo que uno va a ver.
Hacía mucho que no escribía una opinión de una película tan entusiasta, así que, solo me queda pedir que por favor, vayáis a disfrutar de dos horas de esplendido cine por que no os vais a arrepentir.
Recomendada a los fans de Spielberg, aunque sin lugar a dudas no es, ni de coña, de lo mejor de él.