Esta nueva película del director griego hace cine la frase de “”homo homini lupus””, una brutal propuesta que retrata el síndrome de abstinencia en algunos yonkis del capitalismo multinacional.
Sinceramente me quedo con su moraleja “”Una persona es persona, por muy pequeña que sea…””. Aunque luego cada uno puede pensar lo que le venga en gana…
Osadía, belleza, lirismo, el cine concebido como un noble arte.
Michel Gondry se aleja de las paranoias mentales de sus últimas propuestas para traernos una sencilla comedia repleta de humor donde, como ya pasaba en su película La Ciencia del Sueño, da rienda suelta a la imaginación de cartón y papel.
Se trata de una película elegante y sutil, con dosis de comedia y muy bien planificada y narrada. Sus primera hora es muy buena, con la exposición, elaboración y finalización del plan, y más tarde sigue estando bien, aunque algo menos.
Una ópera prima en la que descubrimos las distintas etapas por las que pasamos del amor a la ruptura
Por su espectacular forma de rodar, las películas de Max Ophüls hay que verlas más de una vez. La primera siguiendo la trama. Las siguientes al que hay que seguir es al propio Ophüls.
Gente y película de mala calidad.
Una de estas gamberradas que de principio a fin te hace reír a mandíbula abierta celebrando la frescura del producto que se concibe sin aspiraciones más allá que el entretenimiento bizarro.
Simpática comedia teen que puede resultar algo light para los seguidores más acérrimos del director, pero que tras su fachada, pretendidamente artificiosa, se esconde la autenticidad. No acepten copias, este es el cine trash original.
Trece entre mil supone un esfuerzo necesario para hacernos llegar el dolor de la barbarie y la injusticia en forma de documental.
Para reafirmar el tono crepuscular, el rodaje se efectúa en unos exteriores otoñales, cargados de colores ocre; casi siempre al atardecer, donde las sombras son tan alargadas como las numerosas vivencias que llevan los dos amigos a sus espaldas.
Lumet hace pasar dos horas de película con una pasmosa ligereza, realiza una película divertida y además le brinda a Diesel el mejor papel de su carrera hasta el momento.
Entrar en el universo Gondry es perdonarle todos los defectos formales y de guión a unas películas que llaman a la sensibilidad.
Poco, además de la presencia de los siempre fantásticos Kevin Spacey y Laurence Fishburne, se puede salvar de una película como 21: Black Jack, un divertimento de lo más insulso y aburrido.
Una grata comedia sobre las dichas y desdichas del amor.
Reconocimiento, poder, ambición, fracaso y venganza en las dosis justas para convertir el libro “Bringing Down The house” en una película para todos los públicos sutilmente inspirada en hechos reales.
Película sobre un lejano futuro, donde los humanos son esclavizados por unos extraterrestres. Poca acción, menos guión y actuaciones tristes. No se salvan ni los efectos especiales.
Mitad comedia bufa, mitad tragedia griega o tal vez el espejo de la sociedad que inevitablemente se va creando, La edad de la ignorancia es una sátira sobre la soledad, sobre la incomunicación, sobre el miedo a que no nos escuchen, a que no nos amen.
Estuvo en Vietnam pero no vio Apocalypsis Now, no sabía nada de eso. La bandera americana patas para arriba, eso es lo que queda de Irak, eso es lo que ha hecho en el basamento mismo de la moral americana.Todavía hay que darse cuenta y ponerle nombre