Versión Citadina de la Bruja de Blair y el nacimiento de un Nezalien.
Esta es la balada del cowboy tarado, pero es también una magistral demostración de que los géneros no son compartimentos estancos…
El cine, por muy influenciado que esté y debe estar, funciona de manera distinta a la TV. Reiner realiza un film vago y soso.
Una historia con heroes, con monstruos, dragones, con reyes y princesas, que si bien no es una obra perfecta, tampoco pretende serlo, es un buena revisión de esta historia, que a todos nos suena y casi nadie conoce.
El Blokbuster es un tipo de cine necesario, y más si lo protagoniza el rey indiscutible de la taquilla. El público se merece pelis como ésta, son necesarias, y hechas así, salvo por un par de cosas.
Es una entretenida propuesta, para los que no les apetezca pensar mucho y pasar un rato divertido, siempre con la sensación de haberla visto ya. Para incondicionales del ketchup.
Jumper es a todas luces un insulto en toda regla a la ciencia-ficción y a la inteligencia del espectador, porque a lo disparatado de su premisa inicial hay que añadir una trama pensada para una audiencia de encefalograma plano.
Junto con la conveniente casquería, los litros de sangre y los cuellos rebanados a hachazos, se aprecia la voluntad de contar una historia de una comunidad atrapada en medio de la nada, intentando sobrevivir durante un mes a un ataque contínuo.
Primero fue la Universal, luego la Hammer, más tarde vino El jovencito Frankenstein y un año después Rocky Horror Pictures Show, los ochenta fueron de Frankenweenie y Re-animator, y en los noventa… bueno, en los noventa llegaron las putas.
La luz que entra por las persianas se vuelve neblina por el humo de los cigarrillos y dibuja intermitentemente la silueta de los personajes que planean un crimen, o se aman a oscuras, o hacen las dos cosas a la vez.
‘Sweeney Todd’ es un trabajo bastante por debajo de lo que Tim Burton supo demostrar que era capaz de hacer, aunque siempre es posible regocijarse en las excelentes interpretaciones y en una ambientación al estilo Burton.
Esta es la penúltima cinta dentro de la Hammer, en que Christopher Lee personificaría a Drácula. Recomendado para aquellos que gozan con el cine de vampiros, o para aquellos curiosos que deseen ver a Drácula envuelto con un grupo de hippies.
La segunda película de la Hammer que tiene a vampiros como protagonistas, la cual es la única de la saga en donde podemos apreciar a Peter Cushing fusionar las personalidades de sus 2 personajes más famosos: Van Helsing y el Barón Frankenstein.
No es país para viejos podría titularse “no es película para todos”, ya que su lentitud y sobre todo su curioso desenlace son radicalmente distintos a las obras que hoy se estilan, pero es una película realmente notable.
Un modo diferente de hacer cine, sin duda, mucho más cerca de una concepción puramente artística que de los formalismos del celuloide.
Blockbuster perpetrado para entretener durante más de dos horas con las peripecias de un puñado de robots gigantes. Apenas lo consigue.
Ha vuelto la mejor versión de los Cohen, con una película plagada de esas cosas que, cuando ellos se ponen, les salen tan bien y que tanto me gustan.
Muy bonita película, bien realizada por dos directores que sabían lo que era la espectacularidad: Jack Conway y Howard Hawks (aunque en muchas ocasiones solo aparezca el primero), y ambos pertenecientes de lleno en el Hollywood dorado.
Cumple a la perfección, sin sorpresas, el ser una película para entretener, aunque no merezca la pena gastarse el dinero en el cine y si esperar a que la pongan un sábado por la tarde.
Una buena entrada dentro de la saga del vampiro más famoso, que además tuvo la gracia, de ser un éxito a nivel de taquilla, convirtiéndose en uno de los productos más representativos de la Hammer.