Janet Gaynor fue la primera ganadora de un Oscar a la mejor interpretación femenina.
Sinceramente y muchos años después, deja de ser graciosa, pero que le vamos a hacer, yo cuando era pequeño era un loco admirador de la película.
Un soplo de aire fresco que recupera el horror de hondo calado en toda su plenitud.
Todo un clásico del cine de ciencia ficción, que combina elementos típicos del género, acercandose al “cine de monstruos”, con una profunda reflección acerca del valor de la vida, razón por la cual ha adquirido el estatus de film de culto.
La gigantesca interpretación de Anamaria Marinca nos sumerge por completo en este drama, en ocasiones melodrama, de emociones, a ratos contenidas, y de planos secuencia excelentes. No me olvidaré tampoco de Vlad Ivanov.
Si ha crecido con las aventuras del pequeño galo, piénselo dos veces antes de sacar entrada. Si tiene niños, ya es otra cosa, aunque no pase por alto el nivel de exigencia del público infantil.
Heroína urbana de gatillo fácil busca gente de mal vivir a quien ajusticiar en nombre de su santa voluntad. Ah, tiene el pulso desbocado porque le han arrebatado al novio. No salgan de casa…
La mejor película del año… si no fuera por su repentino, inesperado y hasta experimental desenlace.
Una pequeña joya con grandes momentos de anhelo y sentimiento reflejados con la debida naturalidad que consiguen realzarla más allá de su preeminente obviedad en la puesta en escena.
Devastadora visión de la supervivencia. Ciencia-ficción falsa: melodrama falso. Asistimos a una crónica del mal, en mayùsculas. Cine de zombies intelectuales, pero igual de pirados.
¿Qué faltan ideas para elaborar el típico pastelón hollywoodiense que aborde temas como el miedo a la soledad y los anhelos de toda mujer madura? Eche mano a los clásicos y destrípelos a su antojo.
Excelente film de los hermanos Coen, esta vez con menos humor del acostumbrado, pero lleno de imaginativas y deslumbrantes pinceladas, combinando varios géneros en uno.
Buena película de Raoul Walsh, la primera en que se filmó con la cámara de 70 mm, y una de las primeras a las que se puso el sonido.
Una película bastante cruda, cortesia de Gaspar Noé, que busca provocar al espectador, cosa que sin duda logra con este film, sumergiendonos en una experiencia, que una vez vista, será bastante difícil de olvidar.
Una sensación agridulce se te queda al final del film: no parece que estés satisfecho del todo, pero admites que la narración te han enganchado y que sus errores (los hay) se excusan habida cuenta de lo poco acostumbrados que estamos a pelis de éstas
Con todas sus limitaciones es un filme encantador en su falta de pretensiones con la forma artesanal del cine de los 80 llevado con frescura y con toque infantil.
Paisajes solitarios, extraños personajes, hechos cotidianos brutalmente interrumpidos por actos de violencia que cortan la respiración se suceden a un lento ritmo idóneo para describir minuciosamente cada acción
El resultado final es un experimento con el sabor que dejan los productos que se elaboran con mimo, con el propósito de hacer bien las cosas.
Película sobre un soldado asesinado a la vuelta a casa, y un padre que busca desesperadamente la verdad. Una buena historia, pero que se hace muy larga y pesada, tanto que deja de interesarte. A mí me aburrió finalmente.
Como si supiera que iba a ser su último largometraje, Mizoguchi hizo un eficaz ejercicio de recapitulación de toda su filmografía, repleta de excelentes retratos femeninos.