Fallida historia de venganza, con un par de momentos notables y no pocos risibles. Y además, bastante aburrida.
Un experimento que resulta comicamente simple, y estúpidamente mundano (y aburrido).
Un loco de la carretera anda suelto y busca presas sexys (un intento de resumir una película sin sentido y con poco argumento…)
Una buena propuesta de cine fantástico, que, venida de España nos aventura, personalizada en Elio Quiroga, algo interesante y unas pautas que podrían marcarse o seguirse en el futuro.
Me recordó en varios momentos a otras del mismo género como “”Sospechosos habituales”” o “”Snatch: cerdos y diamantes””. Sin embargo, el entramado final es un tanto lioso y queda la sensación de que el director y el guionista nos han “”hecho trampa”” pues
Excelente nueva lección de cine del mejor director americano del momento.
Una mas que digna continuación de las aventuras de John McLane, que consigue entretener de principio a fin, mostrándonos a un Bruce Willis al que parece que los años solo le han pasado factura capilarmente.
El segmento tarantiniano es confuso, inconexo, reiterativo. Porque una cosa es que hagas un homenaje al cine de serie Z de los años setenta, y otra que ruedes como si no tuvieras ni pajolera idea de cuál es el oficio del cineasta.
Un guión milimétrico armonizado a la perfección en el que ni le sobra ni le falta nada. Un juguete de acción divertido que va más allá del género para contarnos una historia cargada de sensibilidad, ironía, buenas dosis de mala leche, homenajes y cit
Muy buena para los conocedores de las anteriores entregas, y mucho mejor que el resto de la cartelera de acción, para todos los demás. Ojalá tras un descanso tengamos nuevas películas de Jason Bourne.
En 1988 John McTiernan dirigió una peli de acción que tenía un prota con carisma y sentido del humor, algo que entonces no abundaba (¿ahora si?) ya que si nos fijamos en sus compañeros de cartelera de entonces nos encontramos a Seagal, Van Damme o el
El malo es más gay que sus muelas y el rollito de los hackers siempre huele ya un poco de lejos…
Len Wiseman (de Underworld y su secuela), fan confeso de la saga, entrega una cuarta parte que, tal como está hoy el mundo del cine de acción, casi parece una obra maestra.
Un clásico moderno que no envejece en absoluto.
Una de esas cintas claustrofobicas que da gusto contemplar, donde el mal rollo llena la pantalla de principio a fin, y donde no se recurre a lo de siempre.
Futuras entregas que espero cuenten con un mejor guión, ya que el tema de los actores (todos simplemente pasables, siendo generosos) parece intocable, y un director mejor que Tim Story que dote de más pulso a una saga que merece mejor suerte.
La Sombra de la Sospecha, sin embargo, no tiene la capacidad de sorprender, factor esencial e inherente a todo buen thriller.
No oculto mi admiración por el cine de este hombre que, con apenas cinco películas escritas y dirigidas por él, creo que ha alcanzado un veloz estatus de autor con un cine que, aunque no sea plato de buen gusto para muchos, ofrece siempre una pasión
Aunque no se crea nada de lo que pueda ocurrirle a este tipo, dificilmente vaya uno a aburrise. Y ello es una buena garantía dentro de las coordenadas de un thriller de acción.
Un verdadero espectáculo visual y auditivo que debe ser considerado, en líneas generales, como una buena o al menos muy eficaz, película de género. Pedirle más sería injusto.