Nosotros, que parece que hemos sido de los pocos que no han tenido una experiencia religiosa durante su visionado, y que no hemos visto a Dios en el fondo del cartón de palomitas, nos limitaremos a decir que es bastante aburrida.
A pesar de ser un homenaje explícito a clásicos del género, a veces resulta interesante que un cineasta cocine un plato con los mismos ingredientes y empleando una misma receta.
Todd Field mantiene su terreno intacto, pero muy estimable, y poniendo en escena al menos tres grandes cuestiones, relacionándolas entre si e implicando en ellas a sus personajes.
Uno sale empachado de tanto truquito visual generado por ordenador y sin haber encontrado atisbo alguno de épica u emoción en una cinta que, precisamente, debería ofrecer ambas cualidades a raudales.
Salvador es una cinta que sin lugar a dudas removerá conciencias.
Winterbottom utiliza como excusa la adaptación de la novela Laurence Sterne para acabar contando una historia del cine dentro del cine, sobre el que ofrece una visión paródica sin restarle credibilidad.
Transgresora, incómoda, necesaria, improcedente, terrorífica, inteligente… Vamos a buscar más adjetivos y los colocamos aquí. En todo caso, cine convulso, como la vida. Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos…..
Todavía puedo escuchar las carcajadas de David Lynch detrás de la pantalla. Yo que sé. Me gusta. La odio. Ponle tú la nota cuando la veas. Pero vete a verla.
Malogrado (de nuevo) de hacer biopics de altura. Éste se queda en un inventario caótico de mujeres desnudas, colores y alucinaciones varias. ¿Será la sífilis del pintor o la ebriedad artística del director?
Mediocridad a lo largo de cuatro “”historietas”” que pretenden abarcar mucho más de lo que realmente pueden.
Equilibrada combinación de denuncia social y cine comercial, siguiendo la moda del cine denuncia que reporta multimillonarios beneficios.
Perfecto ejemplo de secuela fallida e innecesaria. A aquellos que disfrutaron y se mondaron de risa con el primer Manuale D’Amore, la mejor recomendación que les podemos hacer es que se mantengan lo más alejados posibles de su secuela.
Profundiza, dando en la llaga con precisión clínica, en esa irrenunciable naturaleza infantil que nos es común y nos sitúa ante inseguridades, caprichos o huidas que tambalean nuestra existencia.
Diré sin sonrojo que estamos ante una de las mejores cintas de animación del año, hay un par de planos en la cinta que bien valen el precio de la entrada a la sala para verlos.
Como canta Edith Piaf, “Paris sera toujours Paris, la plus belle ville du monde”. Pues esto y mucho más es lo que expresa esta película. Sin duda una de las más esperadas, deseadas y esperanzadoras películas de este inicio del 2007.
Infumable cursillo intensivo de geopolítica internacional hecha con innegables y talentosas formas cinematográficas, pero lastrada por un excesivo manejo de situaciones, personajes y subtramas que acaban por derrumbar lo que podía haber sido un visto
Película americana de terror al estilo japonés sobre un virús que trata de robar la vida de los seres humanos para de esa manera conseguir tener una propia. Mucho miedo no da, pero la idea te puede dejar pensando un rato.
Híbrido entre el cine de Ciencia Ficción de los 60, pobretón y patético, y el drama sobre adolescentes. Una película ingenua, divertida, recomendable siempre, que da una visión muy precisa de una época.
Sofia Coppola hace de su último trabajo un objeto de culto para determinados snobs, con algunas virtudes (además de la mencionada banda sonora, también hay que aplaudir el mostrar un punto de vista diferente); pero con defectos notables.
El recuerdo como un viaje a la posteridad.