Película imprescindible en cualquier deuvedeteca que se precie. Un trabajo delicioso de manufactura perfecta, con un guion sobresaliente y repleto de momentos entrañables y emotivos. Para verla una y mil veces.
En resumidas cuentas, podríamos afirmar que El truco final: El prestigio es una excelente película que mezcla con magia y estilo variados temas y que, además, goza de unas interpretaciones absolutamente brillantes y un guión que se lo merece todo.
Cine emotivo, imprescindible, humano… Es un western, pero podía haber sido un drama rural de nuestra España más honda o un thriller de mafias con un visitante valiente y un niño sensible.
¿Es posible separar la vida privada de la vida política sin entrar en conflicto? ¿Se puede elegir sin traicionar? ¿Es posible… olvidar?
Un musical puro y duro, realizado con exquisitez y pasión, y a saborear con los mismos requisitos.
Es un Verhoeven domesticado, contento por volver a casa y, como un novato, aplicándose para agradar con un telefilm de lujo.
Collage ácido de la sociedad norteamericana ( y no estaba Bush todavía ). En estos tiempos de cine desguionizado Short cuts es un alegato de la importancia de contar con un texto de altura.
Hay gente que necesita adversidades para vivir. Gente que entrega la solicitud cuando se ha pasado el plazo, pero la necesita desesperadamente, gente que espera al embargo para pagar la factura, gente que va estresada a la cita cuando tuvo tiempo de
En Busca de la Felicidad es otra de tantas películas dedicadas a vender al mundo el sueño americano.
Una película que podía haber sido mucho más y que se queda, tristemente, en mucho menos.
Una película que apela a la nostalgia de un personaje que ha tenido un digno colofón, mucho mejor que aquella pelea callejera con el nieto de John Wayne.
Lo mejor de estas películas es que la ambientación, maquillaje y decorados calcan exactamente a la película original, el resto, lo más simple, penoso y olvidable que he podido contemplar en mucho tiempo.
Christopher Nolan nos regala una historia perfectamente ambientada y con vueltas de tuerca de guión sorprendentes en la que se pone de manifiesto el peligro de las obsesiones, que pueden acabar en tragedia.
Una magnífica cinta en todo su andamiaje audiovisual e interesante en su relato, claramente dividido en dos.
El producto final no tiene la calidad que se podría exigir a la creadora de la magnífica Lost in translation. Resumiendo: una historia que no acaba de arrancar y una vez lo consigue acaba a medio gas.
El error garrafal del guión de Inés París es poner el foco en Leonor, la verdadera protagonista, y olvidar durante demasiados minutos a los dos autores, que ejercen de secundarios cómicos, de comparsas de un entremés tirando a vulgar.
El título no merecerá el repudio absoluto porque (insisto) tiene maneras de otro cine. Telefilm digno, película pequeña, entretenimiento de videoclub, en todo caso.
Cine polimórfico, singularísimo, inteligente, constructivo, genial.
Entretenida, sin perder el ritmo en ningún momento, se trata de una buena propuesta tanto para niños como para adultos.
La cinta pivota entre el homenaje al legado ideológico de Bobby Kennedy y el recuerdo nostálgico de unos años clave en la historia norteamericana desde el punto de vista político y social.