Una de las mejores que he visto durante este año y que participará en una de las secciones más reñidas de los premios Goya.
Una biblia de la interpretación y una película sobresaliente que a algunos nos deja con la boca abierta.
Salimos un tanto decepcionados porque, sinceramente, esperábamos más de Clint, el último clásico del cine americano, cuya “Cartas desde Iwo Jima” ya ansiamos, en la confianza de que, esta vez sí, dará la verdadera medida de lo que él es capaz.
Un cuento con grandes dosis de esperanza y buenas intenciones.
Sorprendente debut y una grandísima ocasión para premiar a Bacon con el Oscar, pero si ya no premian a una transexual, imagináos nominar a un pederasta.
Weitz es un perfecto ejemplo de alguien que triunfa gracias al sueño americano ya que ha podido hacer esta película.
No todos los biopics son iguales. El oficio de James Mangold es sobresaliente y consigue no sólo acertar con Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon sino pasar un poco por encima de lo anecdótico.
Firewall no es la última película de Richard Loncraine, sino la última aventura de Harrison Ford.
Esta entretenida comedia es más paladeable para unos cuantos que saben del tema que para otros no legos en la materia.
En definitiva, una película bastante divertida. No esperéis un guión muy trabajado, pero está escrito de forma muy original y provoca unas risas con fundamento y sin muchos de los tópicos de uso común.
El documental está plagado de humor, admiración y un ritmo envidiables.
Niki Caro le da una colleja a todos aquellos que hacen retratos victimistas y simplones.
La película es una divertida y emocionante historia de atracadores y policías. Muy recomendable para pasar un buen rato de calidad.
Una historia de amor tardía, accidental y prohibida. Mejor dicho, autoprohibida, que puede ser la mayor dificultad a la que te puedes encontrar.
Lástima que el título no sea más que un título. Sería un best-seller.
Le falta pasión cinematográfica, estar a la altura de estos héroes. A pesar de algunas bromas que hay en la película, momentos amables y emocionantes, el film es soso.
Una buena película con buenas dosis de humor del que luego te planteas “de qué coño me río, si esto es bien triste”.
Conociendo al integrista católico de Gibson yo apostaría que no eligió la america precolombina al azar. El mensaje que ha querido colarnos es, lo sospecho: un mundo sin dios es inhabitable.
Pretende ser tanto una comedia de altura como un drama acerca de los sentimientos humanos, aunque el producto resultante se acerca más al patetismo puro y duro que a otra cosa.
Huele a bbc por los cuatro costados. Estas pequeñas películas son trampolines a la fama: suaves entretenimientos sin pretensiones trascendentes para un público harto ya quizá de la bizarra maquinaria argumental de E.M. Foster o para un público ajeno,