Su mayor drama fue que, en un principio, no conseguía tener hijos; el rey tenía problemas en la cama. Según he leído, frenillo, según la película, una incomprensible torpeza.
Lejos de narrativa “”Banderas de nuestras padres”” es una reflexión pura y dura, y, si lo quieren con un término coloquial, un ladrillo.
Que nadie se crea que hay genialidad cinematográfica detrás del apabullante aparato de imágenes y ruidos. Estamos, una vez más, ante un filme engañoso, uséase, películas que parecen muy buenas películas pero que no son más que correctas mediocridades
Eastwood se queda a medio camino entre la obra maestra que ha pretendido filmar y el mensaje que transmite
El pisito narra una historia real de un hombre que consintió casarse con la vieja que le realquilaba el cuarto para poder heredar el piso y así cumplir el sueño dorado ( institucional ) de casarse con su novia de toda la vida. Cinematografía adulta,
La película de Neil Burger es un entretenimiento de calidad, con una interpretación sobresaliente y un guión correcto (con un giro final demasiado brusco).
Una película para echarnos unas risas y como no, para echar alguna lagrima, ya que la vida de esta mujer no ha sido un camino de rosas, pero merece la pena ir a verla.
Pocas veces un improvisado jarrón con rosa había sido tan melancólico o la humareda de un cigarrillo tan elocuente: mínimos recursos, máxima expresividad.
El mensaje final de Babel, es un llamamiento a la compresión. A la importancia de prestar atención a lo que los demás tienen que decirnos. Un film altamente recomendable y una fantástica despedida para el 2006.
No solo es una de las grandes películas del año, el mejor final de año cinematográfico que podíamos recibir, sino que es una de las mejores cintas de los últimos años, te golpea, te remueve, te conmueve.
Brick es uno de los productos más originales, atrevidos y frescos del pasado año, todo lo que no consiguió De Palma darnos con su Dalia Negra, nos lo ha dado Rian Johnson en Brick, una película oscura, inteligente, enrevesada, extraña e hipnótica.
Uno de esos casos en los que de una serie de escasa repercusión se obtiene una película bastante mejor de lo esperado. Aire fresco para un género para el que corren tiempos de decadencia.
Thriller psicológico que cuenta la historia de cómo una vida sencilla, tranquila y feliz, se desequilibra tras un incidente.
Las matemáticas no fallan, y en materia cinematográfica nos dicen que cuando se suman muchos despropósitos en un mismo filme, el resultado sólo puede ser un bodrio de enorme calibre, como resulta ser este engendro.
Cuando se juntan los talentos de tres genios como Eastwood, Spielberg y Haggis, el resultado no puede ser sino una obra maestra.
Un Bogart de terror, la película fue gestada en una época que Warner era, si se nos permite la expresión, una “”máquina de hacer chorizos””.
La película se decanta en un desenlace con lógica forzada, a pesar del increíble intento de Lorre y la siempre correcta Frances Drake de brindar credibilidad a la acción. Este lastre por supuesto, no llega a opacar los logros previos.
Uno de los primeros filmes terroríficos en technicolor (sino el primero) que se reportó extraviado y desarrolló una reputación de “”obra maestra perdida”” durante años.
Babel llega a muy altas cotas en cuanto al arte cinematográfico se refiere. No sólo es una obra maestra, no sólo se ha convertido ya en un clásico moderno, sino que es cine, cine de verdad, cine con mayúsculas.
Una cinta, que puede colar perfectamente como episodio navideño de cualquier serie televisiva, pero que emociona y entretiene.