Casino Royale transcurre con buen ritmo, mantiene un interesante pulso con el espectador durante la partida de poker. Un guión muy acertado para mostrarnos como James se convirtió en Bond.
Un interesante experimento que con un guión y estructura menos compleja y más entendible hubiera estado mejor.
Una película estimulante, muy atractiva, con una excelente factura y una gran historia a la que quizás le falta más profundidad.
Un Bond tan chulo como siempre pero mucho menos sofisticado revive la serie de sus cenizas.
Tremenda película de animación que no dejará indiferente a nadie. Podremos emocionarnos, alegrarnos, reirnos, jalear, cantar y bailar sin ningún tipo de rubor. Anímense, lo pasarán bien.
Recomendable e impecable producción debido a que el interés no radica en el contenido sino en la forma de contarlo.
Divertida, tierna y a la vez devastadora con el estilo de vida americano. Vale la pena ir a verla para pasar un buen rato.
A la altura de las estupideces de Jackass.
Muchas inspiraciones y variados apuntes merece y destila el visionado de esta impecable película de Sam Peckinpah, una impresionante construcción de un conflicto social de ideas y formas, de principios frente a los instintos y de lo que nos lleva a d
Queda en un meritorio término medio, en un limbo de dignidad para que todos paledeemos, sin alardes, sin la floritura del gourmet cinéfilo que a todo le pone peros, una cinta (insisto) encantadora.
Metraje holgado que Meirelles conduce con sobriedad, sin caer jamás en la gratuidad de mostrar una violencia efectista, desarmada de contexto, instrumentalizada y golosa para el accidental espectador que crea estar viendo un videojuego de venganzas.
Puede que tuviera uno de esos días tontos, en que sin esperar demasiado, te dejas llevar y convencer. El caso es que he disfrutado mucho con esta historia llena de ilusión y magnetismo.
El final se vuelve algo inocente y utópico, pero aparte de buenos chistes, las canciones y números musicales ya merecen por sí solos la pena. Eso sí, tiene uno que ir con la mente de niño para poder disfrutarla.
No es perfecta, no es una maravilla, pero es más que suficiente para tenernos pegados al sillón durante sus más de dos horas y media de duración.
Ficción explicita como pocas películas que yo haya visto la dificultad del ser humano para manifestar el amor, para dejarlo fluir y no controlar los efectos de su fuga.
El guionista no mantiene una coherencia en ningún momento, las escenas van sucediéndose según le apetecen al director, con la única justificación de que queden bien, sin importar la historia.
Los directores han hecho un inventario rápido de clichés del género y los han metido en una tourmix: el batido resultante es Ellos y tiene sabores apreciables, aunque el regusto final es áspero, soso, pobre.
Finalmente, y tras ver que nuestro joven crítico ha salido de la sala intentando algunos pasos de claket que no consiguió coordinar, segun él por que no había hielo, calificaremos la película de muy buena.
Mumble Happy Feet, empieza siendo el patito feo. En un mundo de pingüinos cantores, él no sabe cantar, sabe mover sus pies. ¿Aprenderá a cantar y será un pingüino más o demostrará la valía de su arte individual? Vale, acepto que el desenlace estaba c
Espero que la productora, Lionsgate, no haga más entregas de la saga, ya que con este broche lo deja todo atado y bien atado que no da margen a ni una sola secuela más, pero claro, cuando una cinta produce tanto dinero, ya se sabe…