Supone un muy inteligente y vibrante rediseño del personaje, además de una entretenidísima película que te deja pegado a la butaca durante dos horas y cuarto.
La película no da tregua al espectador, consigue no liarlo en su exposición, ni que cirríe la investigación policial. Sentiremos una agradable y adecuada sensación de dèja vú.
Atesora las mejores virtudes de la saga de Bond, el sustrato clásico del cine de timos, naipes y tongos, las réplicas mordaces de toda buena guerra de sexos que se precie y esa geografía espacial y tecnológica que nos demuestra que vivimos en un mund
¿Cómo no se le va a perdonar a Antonio que haga una película fallida, aunque sea tan agradablemente fallida? Así que, finalmente, a lo mejor hasta arrasa en taquilla y todo.
Una película mala, enormemente decepcionante sobre todo en su realización. Se pasa de explicaciones, se olvidan de personajes y ni siquiera ofrece un espectáculo mínimamente digno.
Personalmente la recomiendo si lo que se pretende es pasar un entretenido rato con peques de no menos de unos 6 ó 7 años, calculo yo. Aunque las mayores carcajadas las escuché de un adulto que se sentó a mi izquierda.
Un filme con sus puntos a favor, pero demasiado saturado de tópicos, de simplismo, de ciencia ficción relamida, de resoluciones previsibles. Pero también es un buen juguete para pasar un rato entretenido, ensanchando un poco la manga cinéfila.
Bajo su exasperante planicie la película guarda un planteamiento demasiado inteligente para una factura tan obvia en apariencia. Es la típica película que suele despistar a muchos críticos.
Todos somos ciegos, cojos y sordos, porque todos tenemos carencias emocionales y sentimentales. A veces somos sordos ante las cosas que tenemos que oír, ciegos ante las cosas que no queremos ver, y cojos porque llegamos tarde a muchos sitios.
Un gran resurgimiento para la saga, con un nuevo Bond muy carismático y que le augura una nueva serie de películas, esperemos con el mismo estilo.
Acercándose al formato de la gallina de los huevos de oro (películas de animación destinadas a un público infantil pero con guiños para adultos), Ratónpolis no desprende tanta ironía como otras de su género.
En esta suicida y sugerente apuesta formal la frialdad nos guía por espacios emocionales, terrenos pantanosos de los que sale el director con la ayuda cómplice de quien confíe en él.
Cinematográficamente hablando es inclasificable ya que, para contar su deleznable y patética historia, se requiere de ese realismo sucio.
Transmite durante todo momento un halo de romanticismo. Una buena historia, bien contada y entretenida: merece la pena verla.
Los dibujos animados son las creaciones más humanas que nos da el cine. Roddy, con su mansión de lujo es un ejemplo perfecto de la soledad.
Tony Scott parece que ha perdido los escasos fundamentos cinematográficos que tenía y Denzel Wasghington se ha olvidado de que un día fue un actor. Para olvidar.
Milos Forman no parece haberse empapado lo suficiente del genial artista maño y el personaje no acaba de ser convincente. Entretenida, pero no más.
Una genial ocasión de acompañar a los “”peques”” de la casa al cine, con una historia que gustará tanto a ellos como a nosotros.
Una de las propuestas más fallidas de la temporada, que parte de un material más que interesante para abandonarse a mitad de metraje a una mezcla de thriller sobrenatural y novela de Danielle Steel.
Una maravillosa demostración de poderío del cine alemán, que de paso nos da una colleja y nos enseña que el secreto de una buena adaptación está, como los buenos perfumes, en su esencia: la historia que cuenta y el respeto a la misma.