Cine meticuloso, preciso, desalambicado de guiños a su eficacia comercial, pero necesario.
Película para los más peques que no aburrirá demasiado a los padres. Una secuela que mejora con creces a la original.
Una continuación más que digna de esa gran película que es la primera parte, igual de entretenida o más que su antecesora, aunque en esta se cae muchísimo más en el efectismo que en el regustillo añejo de las películas antiguas.
La historia en si misma es lo peor del conjunto, con retales de cuentos cogidos de aquí y de allá, mezclados con mitología y patrones de creencias populares, un conglomerado de incoherencias al servicio del poderío estético.
En su intento de entretener y ser más grande y espectacular que su predecesora, gana en lo visual, en detrimento de la originalidad.
Me ha fascinado, provocándome esa mezcla de repulsión y atracción que conlleva el asomarse, cara a cara, a lo más turbio, complejo y contradictorio de la condición (in)humana.
La película es muy mala, pero las apariciones estelares de Tip y Coll hacen imprescindible su visionado.
Divertida comedia ambientada en el mundo del motor, que no sentará las bases del 7º arte.
Adaptación “”libre”” de “”El príncipe y el mendigo””, y un argumento que haría sonrojar a cualquier aprendiz de guionista.
Película entretenida, muy estilo Shyamalan, pero que tiene detalles que no la convierten en la gran película que podría haber sido, se queda solo en un cuento para niños ya creciditos.
Completamente sobrevalorada y de las peores de Hitchcock. Una historia demasiado estúpida para tomarla en serio
A Shyamalan no le falla nunca una idea original, y siempre viene con algo nuevo. Consigue lo que muy pocos cineastan logran, y es que los espectadores esperan de forma impaciente cada una de sus películas.
Una cinta que gustará a los fans del director Indio, al resto… les parecerá más de lo mismo.
United 93 probablemente sea la mejor película de lo que llevamos de año. Haced caso a la mayoria de las criticas, llevad pañuelos por si acaso.
Paul Greengrass escoge aquí su propia versión y se mueve durante 91 minutos, cámara al hombro, ágil y despiadado como un tigre hambriento en un gallinero, sin concesiones al espectador. Una película histórica, aterradora e imprescindible.
Una de las comedias más inteligentes y frescas de los últimos tiempos, con un elenco de actores tan desconocidos como maravillosos y con uno de esos guiones, modélicos y antológicos, que traen recuerdo de las grandes comedias de enredo de Hollywood.
No es una película de Jack Black, sino de Jared Hess, escrita y dirigida, por lo que su humor roza la idiotez absoluta, y puede caer en desgracia en público español.
Lo peor que he visto desde hace un tiempo. Nos ofrece frases para la posteridad como: “”Ten cuidado, la noche es oscura””… ¿en serio?
La película no deja de ser una suma de gags, algunos con mucha gracia, otros con ninguna…
Sin ser ninguna cosa del otro mundo, la película llega a entretener, pero no a asustar, lo cual viniendo de una cinta de terror es una gran pega.