Zohan: licencia para peinar
Un insulto al espectador, una basura despreciable que se hace llamar cine, unos chistes pasados de rosca.
Un insulto al espectador, una basura despreciable que se hace llamar cine, unos chistes pasados de rosca.
Lo mejor de esta chorrada es el culo que enseña la Tomb Raider Angelina Jolie.
Lo de siempre en un cóctel de extrema mediocridad.
Una mezcla de película de James Bond con el Equipo-A. Sobrevalorada, lenta, sin acción y espesa de narices. El caballero aburrido.
Con una evolución predecible y a la vez lenta y unos personajes que consiguen provocar escasa empatía en el espectador.
Con increíblemente cortas pretensiones y poco sentido del ridículo han “parido” este producto comercial para adolescentes de consumo y olvido rápido. Una película tan sosa como innecesaria.
Zohan: Licencia Para Peinar es simple y llanamente un bodrio.
El principal problema de la cinta es que no hace honor ni siquiera a su condición de mierda ya que en ningún momento es delirante y divertida.
Myers, sucedáneo de Fernando Esteso.
No resulta nada creíble debido a la flojedad del argumento y a la realización sin china ni limoná del ignoto realizador. Todo resulta una chorrada de tomo y lomo, y la cosa no pasa de ser una pérdida de tiempo.
Confuso y algo tosco acercamiento al thriller con acento israelí. La experiencia de tres mujeres en torno a un crimen se despliega con un lenguaje visual pobre y atropellado discurso narrativo. Aburrida.
El tipo reaparece sobre el 2004 tras mucho tiempo sin saber de su paradero, entonces nos restriega un montón de obras que algunas no superan los 300 dólares de presupuesto.
Ración casposa, acartonada, salteada de tipismo spanish con marica cocinero e histérico. Plato de diseño rancio y blandengue, mal escrito y peor resuelto. Televisión (de la mala) llevada al cine. Javier Cámara hace lo que le dejan.
Una verdadera patochada sin sentido. Para cabezas huecas, o destinado a la más cruel tortura psicológica.
¿Acaso importa? El filme da carnaza que es de lo que se trata, la calidad cinematográfica creo que es muy predecible anunciar que es nula.
El resultado final es una mezcla de guiños cinéfilos destartalados pegados con poco humor en una mala historia de violencia innecesaria.
Aprendiz de Caballero es, pese al lavado de imagen que le ha pretendido dar su distribuidora, un pésimo híbrido entre títulos medievales como Destino de Caballero y la saga American Pie.
Apología del pegote cantarín con escasa cohesión dramática. Abba y su música vitalista como pobre excusa para construir un espanto tras otro. Hortera, acartonado y tosco producto sólo para redomados nostálgicos del grupo.
Liam Neeson en plan Terminator. Todo sea por salvar de los proxenetas a su irritante hija adolescente. Hombre solo contra los malos con toda una batería de recursos de la que no se salva ni la script. Se ruega poner el cerebro en punto muerto.
No creo que Uwe Boll lo hubiera hecho mejor. Peor, digo. Bueno, eso.