Caótica Ana
Medem descubre sus cartas al final y confirma que tanto caos formal esconde una simpleza pueril en el discurso.
Medem descubre sus cartas al final y confirma que tanto caos formal esconde una simpleza pueril en el discurso.
El guión intenta resultar simpático y ameno, pero lo único que consigue es hundirse. No vale la pena ni sacarla del video-club.
El segmento tarantiniano es confuso, inconexo, reiterativo. Porque una cosa es que hagas un homenaje al cine de serie Z de los años setenta, y otra que ruedes como si no tuvieras ni pajolera idea de cuál es el oficio del cineasta.
Personajes vacíos, decorados artificiales, muertes sangrientas e “”imaginativas”” y una serie casi interminable de clichés que se producen sin pausa, demostrando a los aspirantes a cineastas que sí se puede construir una película a base de topicazos.
Los toques de fantasía, que por lo visto los hay, son tan casposos, zafios, aburridos y cutres que pasan inadvertidos, aunque el final es para despollarte de la risa. Un cúmulo de despropósitos sin guión ni interpretación alguna.
Al hablar de un gran reparto (realmente lo es) aceptamos azúcar como edulcorante sin calorías, e incluimos a Cage en el elogio.
La Sombra de la Sospecha, sin embargo, no tiene la capacidad de sorprender, factor esencial e inherente a todo buen thriller.
Rocambolesco ejercicio de cine a lo Hitchcock que termina siendo un circense espectáculo de acróbatas aburridos que terminan despanzurrándose contra el suelo. Y yo que me alegro…
Pretenciosa, insulsa y, sobre todo, ridícula. Cúmulo de ideas inconexas grabadas al azar. Caos absoluto. Una pérdida de tiempo y de dinero.
Caótica Ana es un error muy embarazoso para el cine patrio y un punto negrisimo en la carrera del director vasco, que tendrá que mejorar mucho en su próxima cinta para ganar de nuevo el favor de su público.
El cine de Médem es, “per se”, de carácter poético. Pero, ¡ay!, la línea que separa el verso del ripio es tan leve…
Ni el argumento, ni los actores, ni los sustos, ni la banda sonora, llega a enganchar en ningún momento (en la platea se escuchaban más carcajadas que alaridos), y si uno se molesta en algún momento no es de terror, sino por las subidas de sonido, ha
La historia y toda la trama, está hecha para vender los discos de Duff como rosquillas, y es que no olvidemos que el imperio Duff se alarga no solo a las películas, sino también a los discos e incluso a diverso merchandising de la moza esta.
“”Plan de vuelo: desaparecida”” tiene el privilegio de ser la primera película que califico con la nota “”Puta Mierda””, en lo que será un recurso “”chanante”” que aplicaré a las películas infumables que me meto entre los ojos a partir de ahora.
Creo que de momento puedo decir, cuando me pregunten cual es la peor película que he visto en mi vida, que este honor recae en “”Mutantes en la Universidad””.
La peli dirigida por William Sachs es un desfase que juega en la misma liga que Me bebo tu sangre o Supersonic Man, la liga clásica de la serie Z.
Para el humor negro hay que tener muy buena mano: el maestro Rafael Azcona sabe mucho de eso. Pero Roberto Santiago no.
Una peli aburrida y de espíritu irritante. Despues de una peli entretenida como ‘El Bola’, nos llegó esta estupidez de niñatos inaguantables.
Ante esta premisa, la gente puede pensar que verá una película trepidante (con algunos rasgos de “Apocalypto”), pero que no se engañen. En esta ocasión, la aventura, las batallas y la épica se han quedado en otra parte…
Estamos ante una película saturada de tópicos y plagios a sus precedentes, y no se puede decir mucho más de lo que cabría decir sobre cualquier telefilme minimamente elaborado, para ver, disfrutar un rato, y olvidar por siempre.