A todo gas 3: Tokyo race
Argumento facilón, simple y previsible, estética videoclipera al más no poder, la música ensordecedora, flaco favor le hacen a la cinta.
Argumento facilón, simple y previsible, estética videoclipera al más no poder, la música ensordecedora, flaco favor le hacen a la cinta.
Otra película más que pasa a engordar la lista de las películas que no cuentan nada
Puede que la película haya dado la campanada, pero no debería tomarse como una novedad. Los paletos atiborran las pantallas desde que el cine es cine, y éste no es el más agudo.
Plastificadas tías buenas que meten unas palizas de escándalo. Insufriblemente mala y aburrida. Mejor esperate a verla en televisión.
Se presentaba como una propuesta interesante, pero lamentablemente nos hemos encontrado con un producto totalmente diferente que como película deja bastante que desear. .
Esta desmedida mezcla entre carcajada, vergüenza ajena y asco no es más que un surrealista e insultante carnaval de golpes, pruebas salvajes y gamberradas sangrientas que no merece llegar a las carteleras.
En cualquier caso, ésta película es un buen ejemplo para poder distinguir la narración del fondo ambiguo, vivo y sutil sobre el que debería sustentarse. Y no lo hace.
Despropósito sería la palabra ideal para describir este ejercicio de ineptitud en forma de videoclip cuya realización solo tiene sentido si no es para que el señor Michael Bay se llene los bolsillos.
El personaje de Goya es inexistente, es decir, no pinta nada. Es una excusa para darle un título con empaque a una historia folletinesca.
Es uno de los peores estrenos de terror que hemos tenido este año, desde su memez de guión hasta las evidentes carencias de talento de un director que desconoce por completo las razones por la que esta saga ha funcionado.
Aquí se oye, de principio a fin, el rechinar de lo previsible, manido, refrito, tópico, esquemático, plúmbeo. Una historia muy simple contada con unos recursos también muy simples.
El argumento no es interesante, los actores están sobreactuados y ni convencen, ni te hacen reir y los ya conocidos chistes al estilo Woody Allen ya empiezan a oler como los vagones del metro de Madrid en hora punta.
Mala, muy mala. Desconcertante y engañabobos. Casi dos horas de sangre sin explicación alguna, aunque nunca lo necesitó, y con unas maneras mascadas y manidas de rematar a los personajes. Esperemos que sea el final de una saga.
Un insulto al espectador, un despropósito argumental y rodada por un par de tipos que, al no tener ni idea de cómo se rueda una escena de acción, deciden rodarla desde 20 ángulos diferentes.
Decepciona por dos causas: por la película en sí ( mala, sin ambages ) y por el cúmulo de buenas sensaciones y golosas expectativas que ha ido creando entre el público.
Otro mierdón más al que pone “”Jeta”” Santiago Segura, y del que uno se olvida casi a la velocidad que se visiona.
No hay aspectos que destacar, salvo la dirección artística, que recrea una especie de civilización Amish, y las localizaciones, ya que el resto de la película, siendo muy exigente, bien podría quemarse en la hoguera.
Las 2 horas mas largas y pesadas de mi vida. Durante buena parte del metraje me importaba 3 carajos que le iba a pasar a “”nuestro héroe””, la película se hace sosa, tediosa, aburrida, simple, con diálogos que provocan la carcajada.
De Palma ha caído en lo mismo que haría un novato: cuidar en demasía el envoltorio y descuidar de forma soberana lo de dentro.
Escenas innecesariamente largas, erotismo burdo y gratuito, maquillajes cutres, interpretaciones lamentables, y un doblaje infernal.