Margot y la boda
El director de la elogiada Una historia de Brooklyn, desciende un par de peldaños con esta, una comedia dramática floja y débil, que no termina de funcionar plenamente en ninguno de estos dos géneros ni en su cruza.
El director de la elogiada Una historia de Brooklyn, desciende un par de peldaños con esta, una comedia dramática floja y débil, que no termina de funcionar plenamente en ninguno de estos dos géneros ni en su cruza.
Tropa de elite no sólo podría catalogarse como la quintaesencia del neo-fascismo, sino como una película absolutamente perezosa en todo sentido.
Pierde fuelle al final y hasta agota la mediocridad a la que se afilia. Inmolada sin motivo, podría haber sido una notable película y un nuevo camino para engolosinar al público afín a las historias de superhéroes….
Algo a valorar dentro de los canones en que se mueve.
González-Sinde lleva la tristeza al grado máximo. Todo es fúnebre en este relato de perdedoras que comparten soledades, miedos y algún sueño de felicidad. O sea, lo de siempre pero sin emoción. Malena Alterio, como siempre, espléndida.
Sigue la avalancha de segundas partes ahora los “X Files” se estrenó con otra intriga guardada bajo siete llaves.
El protagonista quizás es lo mas atractivo pues se trata de Josh Holloway el buen mozo y pedante naufrago en “Lost”.
Stewart Hendler, el director, casi nuevo en estas lides, a pesar de que venía madurando el producto tres largos años o así, no da con la tecla adecuada para hacerla verosímil, dentro de los géneros que aborda.
Desapasionado como para verlo en pantalla, poco innovador para estar realizado por este gran director.
Sin duda su titulo la olvidada, hace justicia a la calidad cinematográfica. Quedándose en el olvido totalmente merecido.
Los Pang tras el patinazo de Messengers, no parece que con este descafeinado Remake consigan su ansiado puesto en Estados Unidos.
Los riesgos a la hora de pasar a la gran pantalla una obra escrita y diseñada para ser representada en un teatro, se acrecientan en el caso de una revista o de un musical. Y es que el cine amplifica los defectos de una historia insulsa.
Puro delirio ver este tipo mutilando a los raperos blancos, con diálogos escritos en plena efervescencia de distintas sustancias corriendo por las venas.
En su finalización, que es cuando la peña se queda con su valoración final, todo es estridente, lleno de cutres efectos especiales. El ruído cubre la acción y todo es confuso y algo ridículo.
Es muy complicado a no ser que se haga un película de animación o de humor más o menos universal -tal y como hizo esta misma directora hace años, pero parece que ya se le ha olvidado como hacerlo.
El cine se ha convertido en un parque temático en el que el visitante puede transitar stands, kioskos de souvenirs o restaurantes de comida rápida con la certidumbre de que todo va a transcurrir conforme a guión. De eso, al cabo, se trata…
Una historia deshilachada que enlaza una escena de acción tras otra sin recrearse en los personajes, que se supeditan a la más gratuita violencia.
La película es una sucesión de escenas de acción y hechos cogidos por los pelos que trata de forma tan irrisoria el problema de la trata de blancas sin preocuparse lo más mínimo de sus consecuencias.
Un viaje increiblemente predecible.
En síntesis una secuela muy digna que huye de cualquier concepto acomodaticio y apuesta por trascender el ámbito e ir hacia una nueva categoría. Pero las Palabras, esquemáticas, obvias y discursivas, destruyen la fuerza de la Imagen.