Gente poco corriente
Más insípida que ácida radiografía de un entorno familiar tan extravagante como promete el título. Gran pareja de actores dan cuerpo a un guión que acaba por difuminar su curiosa premisa. El aburrimiento asoma a menudo.
Más insípida que ácida radiografía de un entorno familiar tan extravagante como promete el título. Gran pareja de actores dan cuerpo a un guión que acaba por difuminar su curiosa premisa. El aburrimiento asoma a menudo.
Mamma Mia! es una película con la que disfrutarán como enanos todos los amantes incondicionales del musical, además de todos los seguidores de Abba. Sin embargo, los espectadores sensibles a los films edulcorados en lo que todo es de color de rosa ya
Seguramente con un guión de verdad, un director cool que sepa lo que hace y menos pretensiones familiares hubiera sido la macarrada del verano. Al final se queda en una pollada mayúscula.
Es decir nada nuevo bajo el sol, con los paletos psicópatas de siempre, el grupo de jóvenes que simplemente es carne, alguna escena gore bien conseguida.
Después de más de una hora y media y sin haber podido evitar dormirme varias veces realizo la pregunta: ¿Ana , te ha gustado la película? Intento ser todo lo imparcial que puedo y ella me mira y me responde: Apesta . Aún hay esperanzas.
Demasiados traspiés para una película de Sidney Lumet. La desventaja de tener una obra tan sólida a sus espaldas es que a un director de este tamaño siempre se le pide un largometraje de gran nivel.
Una saga echada a la basura de la que espero no se saque más partes.
Entretenida y escueta cinta que pasa “volando” y sirve para pasar un buen momento.
Un auténtico desperdicio de guión y una gran oportunidad de haber hecho una película cachonda pero con cierta transcendencia.
Lo más destacable la presencia de dos astros televisivos.
Entretiene pero pierde su magnetismo sin ningún equilibrio entre recursos tecnológicos y actorales no logrando convencer a los más exigentes espectadores y de seguro a los seguidores de las dos antecesoras cintas.
Su poco original guión y las numerosas versiones de súper espías torpes estrenadas en los últimos años satirizando a James Bond le restan brillo y la hacen que sea una de esas películas para ver solo una vez.
Es una pena que La Momia se ha conformado con parodiarse a sí misma con la nostalgia de un producto muerto que atraerá sólo a un público de 10 años a las salas.
Un film muy menor, que no puedo definir de bueno, pero que está bien para estudiosos y fans del western, como es mi caso.
La elección de protagonistas e incluso de tratamiento está destinada a un público bastante menos exigente, que no sabe ni quien escribió la novela y que, por supuesto, ni siquiera sabe de la existencia de las anteriores versiones.
Un argumento con mucha chicha estropeado por unos diálogos a “trompicones” que en muchos casos más que provocar risas provoca vergüenza ajena al recordar los dos films antecesores.
Una de las primeras películas de terror de la Hammer, donde mezcló con acierto comercial el terror, la violencia y el sexo. Ingrid Pitt, la protagonista, pasó a la historia del Séptimo Arte, en el capítulo del cine de terror inglés.
Se trata de un western de serie B protagonizado por el futuro Presidente de Los Estados Unidos Ronald Reagan, pero aún así podría haber tenido algo más de sustancia y haber sido agradable. No molesta, pero mejor olvidarla.
Y en este caso Superagente 86 no es una recreación totalmente chapucera o sacrílega.
Derroche de efectos especiales casi hasta el punto de cansar no estando a la altura de una superproducción como ésta.