Happy, un cuento sobre la felicidad
Pese a la reiteración de algunas situaciones, Happy… gana por la precisa manera en que Leigh moldea a Sally Hawkins, extrayendo de ella todo su potencial para encarnar a la enérgica Poppy.
Pese a la reiteración de algunas situaciones, Happy… gana por la precisa manera en que Leigh moldea a Sally Hawkins, extrayendo de ella todo su potencial para encarnar a la enérgica Poppy.
La idea del miedo al extranjero no parece ser el discurso más simpático, y pese a ser ampliamente reprobable por facilista, al menos el film se hace cargo llevándolo a las últimas consecuencias e integrándolo con los elementos propios del thriller.
Los Coen subvierten el ritmo establecido en toda la película, y si logran que las piezas terminen de encajar, lo hacen desatendiendo la fuerza del final.
Un producto carente de toda originalidad, que solo logra conmover gracias a la talentosísima Diane Lane, y con un Richard Gere por demás rutinario.
Si bien Death race podría pasar como otro film de acción convencional, salta a la vista el exceso del material que la origina, exceso que sólo puede encontrar su caldo de cultivo en el cine de bajo presupuesto.
Sin dejar de ser un drama político más, es un film que funciona en su coralidad, y que se anima a poner el foco en hechos relativamente recientes pero ya olvidados por el resto del mundo.
Lo que hasta casi llegado el clímax constituía un thriller correcto, por obra y gracia de un guión que, como muchos hoy en día, peca de excesiva soberbia, se convierte en un rotundo engaño para el espectador.
Sencilla y entretenida película infantil, que hace de la aventura y la fantasía sus motores principales, en el envase más naïf que haya dado el género en varios años.
Un simple relato dentro de un viaje, con un par de momentos simpáticos, una puesta minimalista, y la presencia de los bellísimos paisajes montañosos que llenan los silencios de la narración.
Lo más destacable de Cuatro vidas es la correcta dirección de Jieho Lee y las actuaciones de un admirable Brendan Fraser, a kilómetros de distancia de sus habituales papeles en comedia, y de Andy Garcia.
Un film que, sin dejar de apelar a fórmulas arcaicas, al menos posee un encanto propio, que en muchos momentos parece reposar en el rostro desencajado de la excelente Michèle Laroque, y en otros, en la mordacidad típica del mejor espíritu francés.
TITANIC es un film muy divertido y cumplidor con el público. Largo pero divertido, malentendida por algunos, solo es pura diversión pasada por un lienzo un poco pretencioso.
A pesar de su breve duración, la película consigue mostrar un poliédrico e interesante guión con contados momentos de comedia y una buena cantidad de mala leche.
El guión es acertado y está sustentado en unas buenas interpretaciones de Ruth Díaz y Javier Pereira, aunque el personaje encarnado por éste haga a veces cosas que no tienen ningún sentido desde el punto de vista lógico.
Mezclando hábilmente la comedia y el drama la cinta cuenta con un elenco maravilloso que brinda la familiaridad precisa para contar la historia de un hombre viudo que vive con sus tres hijas
Una película de acción, sin más….
Enquistada en algunos buenos tópicos del cine, tal vez del mejor cine, pero de Eastwood esperamos siempre un grado de lirismo, de emoción pura, El intercambio consigue su propósito: entretener con oficio, darnos calidad en un previsto envoltorio…
Quizá el impacto emocional predomina en detrimento de una construcción más equilibrada en sus diversas líneas. Pero nos quedamos con el placer de la Imagen que vigoriza temas un tanto fosilizados, el reconocimiento ante un narrador elegante.
El seudo espionaje, adultos que no maduraron, descerebrados y una mujer obsesionada por las cirugías componen la rara pero original cinta de los hemanos Coen
A pesar de lo repetitivo de la formula, no puedo negar que consigue su propósito gracias a su frescura, dinamismo y gags ocasionales ciertamente inspirados.