Dos colgaos muy fumaos: fuga de Guantánamo
Neil Patrick Harris interpretando a Neil Patrick Harris. Hilarante, tronchante y rematadamente colgado.
Neil Patrick Harris interpretando a Neil Patrick Harris. Hilarante, tronchante y rematadamente colgado.
Un thriller con una muy buena dirección y con una gran actuación de sus personajes que defrauda con un lastimoso desarrollo final a causa de algunos fallos en el guión.
Sin más, una recomendable propuesta de terror y drama para que, sin demasiadas novedades, podamos disfrutar de 90 minutos de competencia fílmica y un sorprendente e inesperado final.
Perturbador relato de uno de los más sangrantes casos de vileza ocultado por la Iglesia Católica. Necesario, equilibrado, lamentable narración no por sus valores cinematográficos, sino por la aberración moral que ilustra.
Thriller de intriga que mantiene los cánones del género con férrea y recia disciplina aunque finalmente falle al no arrojar un poco más de valentía.
La película, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, no es muy allá, estando claramente supeditada a las excelentes interpretaciones de sus actrices, todas ellas brillantes, destacando personalmente a Ary Graynor.
La representación, en fin, tiene recovecos, arquitectura, tonalidades, tempos y formas con las que el espectador puede imaginar, sospechar, intuir, dejar fluir sus miedos.
Gigoló de extrarradio que hace creer que ha viajado a Escocia regresa con tanta mierda o más que cuando se fue. Sus colegas no le ayudan demasiado. Cavestany se aproxima a Solondz y se aleja del frenesí de Pocholo y cia…
Ritmo vertiginoso, anarquía de efectos especiales, incluso cámara en mano y detrás de todo eso un superhéroe negro. Suena a serie B y Berg nos entrega, hasta la fecha, la mejor película de este género de lo que llevamos de año.
A pesar de que las risas se tornan más forzadas, hay animaladas, guarradas, porros y un largo etc. que garantizan 100 minutos de entretenimiento.
DreamWorks sigue disfrazando la misma formula, personaje sensato y algo gruñón frente a personaje alocado, que no para de rajar y desastroso, apoyandose en un humor demasiado infantil que supone un lastre a la hora de conseguir un film mas redondo.
Una pieza curiosa, que no desaprovecha los trucos visuales y su poder evocador, aunque su didactismo encalla en la exposición estática.
Cine de aventuras construido desde la sobriedad y la fluidez de sus diálogos, que con el paso del tiempo y desde la plasticidad del technicolor nos transmite aquellas sensaciones del cine en sensión matinal o sobremesa
El Super Agente 86 es una adaptación que funciona muy bien en cine. Es una película que sobre todo fue cautelosa a la hora de hacer giros innecesarios de la historia original.
Gran fresco histórico, mostrándonos la gran transformación de una pequeña población de Illinois, pero no narrando las grandes vidas de los más pudientes, sino de un hombre modesto.
Todos deberíamos tener un vecino como Totoro.
Una pequeña joyita del cine amateur que trasciende su pobreza de medios para engancharte a través de la complicidad (si alguna vez has jugado al rol) y de un afortunado sentido del humor.
La mediocre puesta en escena nos impide hablar de una obra maestra, pero no deja de ser una singular revisión del subgénero que tiene el potencial de dejar un poso lúdico pero amargo en los espectadores sensibles, probablemente la mejor película de
Puro (y durísimo) Ki-duk. Es decir, dolor, pasiones, silencios, muerte y deseo. Exceso de símbolos en un relato más inquietante que emotivo, de turbulencias sofocadas, incapaces de abrasar.
Es la típica película de superhéroes, con su acción, sus efectos digitales, sus increíbles efectos sonoros, su guión para niños, el típico cameo de Stan Lee en las adaptaciones Marvel y poco más.