Funny games (2007)
Michael Haneke ha logrado que su film no pase desapercibido para todo aquel que la vea, y para ello ha tenido que hacer dos.
Michael Haneke ha logrado que su film no pase desapercibido para todo aquel que la vea, y para ello ha tenido que hacer dos.
La película en si, es una buena peli con una historia muy original y algunos planos sublimes que te hacen estar pendiente en sus 120 minutos de todo cuanto acontece, pero …¿qué nos cuenta?
Marion Cotillard está tan enorme que aún no he digerido su interpretación.
El público espera ver una escena mejor que la anterior, espera ver algo más: un broche de oro para el final de la aventura que nos están contando, algo con lo que les deje aún más asombrados y con la boca abierta. Por desgracia, no llega.
Una rareza bastante competente, más lineal en su desarrollo pero compleja a un nivel superior, con momentos terroríficos y que ningún aficionado al género debería perderse, al menos para verla por curiosidad.
“”La ley de Randado”” es francamente disfrutable, con un Glen Ford, muy viejo, sí, pero en forma para darle al gatillo presto y raudo. De agradable visión, su guión, obra nada menos que de Elmore Leonard, denota un sabio estudio de la justicia.
Pintoresco y a ratos hilarante retrato del choque entre sabiduría popular y los nuevos usos legales en China. Tempo lento y cierto alcance simbólico para una historia sencilla que enfrenta el tradicionalismo con la modernidad, pasado y futuro
Es intima, inmensa en sus silencios y aplastante en sus diálogos que dicen más de lo que en realidad se escucha y tienen más fondo del que aparentan.
Entretenido tour de force que parodia tanto los eternos clichés norteamericanos como la actual paranoia terrorista. Y sí, también hay porros, tetas, culos y guarradas.
Una película simpática con diálogos divertidos, con unos personajes secundarios imprescindibles, pero con una media hora final nada interesante.
En Rivales, se ironiza desde el principio hasta el final, ese enfrentamiento a veces absurdo y a veces entretenido entre diferentes ciudades, reflejado en la máxima reconocida en España, como es entre Madrid y Barcelona.
Agata e la Tempesta trascurre dentro de la normalidad folclorista de una Génova campechana y abierta para adentrarse en personajes modernos y mágicos que están dispuestos a afrontar los sucesos que distorsionan sus cimientos.
No es preciso decir (pero lo digo) que es un hacha en conseguir en la narración un clímax de tensión, gracias a una escasa pero bien medida intriga y a una puesta en escena que sabe extraer sus pocos mimbres, gracias auna estimable banda sonora.
El resultado no es una mala película pero sí innecesaria.
Un film de lo más sugerente y recomendable si andas buscando algo diferente, comprometido y turbador. No lo lamentaréis: hemoglobina y truculencia charcutera en cantidades importantes.
Visto como está el panorama veraniego, se perfila como una de las pocas alternativas más o menos interesantes a los grandes “”blockbuster”” de la temporada.
Buena película, y mejor debut, sobre la tragedia de un hombre de clase media alta y donde la estrella es su guión.
Una propuesta interesante, ambiciosa, arriesgada, y con algunos elementos fallidos, que perjudican la puesta general.
Suerte de La ventana indiscreta para teenagers. Disturbia logra ser un efectivo producto de entretenimiento, correctamente realizado, y poco más.
Se trata de una cinta amena y simpática, que tiene buenos momentos, sobre todo a cargo de Steve Martin y Rachel Ward, aquí guapísima y chistosa, con números que hacen reír, como cada vez que le saca una bala del brazo con la boca.