La cinta no es brillante. Dista mucho de ser perfecta en cuestiones de intensidad y equilibrio en el guión. Lo que si hay que reconocer es el mérito de montaje y la capacidad para colocarse como un espejo ante lo que su protagonista quiere contar.
Shine a Light es el sueño hecho realidad de cualquier amante de los Rolling Stones y el rock en general, un film capaz de levantar el ánimo a cualquiera por su fuerza y poderío visual.
Reconozco que me esperaba otra cosa (no se muy bien el qué) y reconozco que no pensaba que me llegara a gustar, no obstante, debo admitir que a la hora de la verdad, y como por arte de magia, me lo pasé como un niño.
La película está bien estructurada, es intensa y mantiene bastante dignamente la tensión aderezado con esos escenarios clásicos, intercambios en estaciones y violencia moderada que sólo se vuelve explicita hacia el final del metraje.
El último rol principal en una cinta de terror del gran Vincent Price, en colaboración con Peter Cushing y Robert Quarry, en una cinta entretenida pero con muchas imperfecciones.””
Maquiavélica historia, llena de recovecos donde los resortes e hilos que mueven nuestras vidas sin que ni siquiera lo sospechemos, aparecen en forma de monstruos cotidianos que viven junto a nosotros dispuestos en cualquier lugar a despedazarnos.
Está bastante mejor que “”Wyap Earp””, también producción suya, aunque ésto no es decir mucho, la verdad. Pero aquí parece claro que las pretensiones son menores, por lo que resulta más simpática, agradable y entretenida.
Un largo pero ameno ejercicio de humor en los tribunales que bien podía inspirar varias temporadas de una nueva entrega de Juzgado de Guardia.
Una buena combinación que vuelve a dar resultar tras “”La otra cara del crimen””
Recoge el testigo tanto de las películas de René Laloux como Planeta salvaje o Los amos del tiempo como de esa estética ochentera de Heavy Metal reclicada en un cyberpunk bizarro.
¡Madre mía! Nos quejamos de la falta de originalidad de los guionistas, pues al parecer nada mejor que colocarse con varias drogas para escribir una locura que mezcla el Thriller de toda la vida con la serie b de reptiles peligrosos.
Los personajes se tornan entrañables, con un protagonista, el extraordinario Laurence Olivier, aquí en un bastante inusual papel involuntariamente cómico, y una exquisita Merle Oberon, una brillante actriz que está hoy en día, casi olvidada.
Sin duda es una buena cinta con algunos diálogos intensos y escenas que sin palabras con capaces de transmitir la angustia de sus personajes pero deja la sensación de que Anthony Minghella murió sin haber realizado nunca su película perfecta.
Peca de exceso en todos sus aspectos, aunque tampoco creo que se trate del insulto aberrante que muchos han querido ver.
Thriller psicológico resultadista aunque fácilmente olvidable, y que, si obviamos el absurdo perfil esbozado de los usuarios de internet y de ciertas incongruencias en su argumento, puede resultar entretenido a pesar de su poco brioso ritmo, que a fi
La historia gira en torno a la amistad, a la música y la locura de la juventud, por eso es conmovedora y divertida con pocas aspiraciones y un regusto a juventud que se ha perdido en el cine actual.
“Despierto” no está tan mal. Vayan a verla y vuelvan quejándose si no están de acuerdo, asumo responsabilidades.
Es entretenida y en su primera mitad hasta francamente divertida. Los diálogos son graciosos, ingeniosos en las réplicas, con buenos gags, sobre todo a cargo de las actrices “”secundarias”” y del gran Keenan Wynn, como el amigo del protagonista.
Horton es una película divertida, relajada con un mensaje sencillo y contundente muy característico de las obras del Dr. Seuss, su creador, que trasmite el mensaje con una alta dosis de humor.
Excelentes escenas como “”la boda”” de los dos enamorados o las que tienen lugar en Irlanda, que por otro lado rechinan un tanto desde el punto de vista del rigor argumental, demuestran que Attenborough todavía tiene buena mano para la dirección.