María Antonieta
Bueno. Decía que la historia o mejor dicho, la Historia es lo de menos. Esto va de fiestas, champán, fresas, perros y excesos en general, no olvidemos que comienza con un tema punk. Epopca.
Bueno. Decía que la historia o mejor dicho, la Historia es lo de menos. Esto va de fiestas, champán, fresas, perros y excesos en general, no olvidemos que comienza con un tema punk. Epopca.
Prometía ser la tormenta del apocalípsis y, al final, Apocalypto de Mel Gibson ha visto como los nubarrones ocultan los relámpagos. O dicho de un modo menos estupendo, como la polémica multicultural y bienintencionada que la rodea ha exagerado las ex
El desarrollo es demasiado confuso, el guionista, esperando resolverlo todo al final, confunde al espectador mediante trucos, malos trucos diría yo.
En esta entrega todo se tilda un poco más dramático que en las precedentes, asistimos pues a la desaparición de varios héroes a los que de un modo u otro habíamos cogido cariño en sus anteriores apariciones en pantalla.
Tal vez, uno de los fallos que tiene el guión, son algunas situaciones un tanto “”ridículas”” que aparecen casi en los últimos 15 min. de metraje, intentando darle un aire de película de “”Teen-terror”” que no necesita.
La película logra atrapar la atención del espectador sin necesidad de recurrir a efectos especiales, ni cambios de escenarios y con poquísimos personajes.
Nominada a dos globos de oro como mejor película y mejor canción original, finalmente no obtuvo ninguno; algo que aún no puedo enteder, sobre todo, en el primero de los casos ya que fue Babel la que obtuvo el galardón a la mejor película dramática.
Hay que ver El ejército de las tinieblas porque es digna, divertida, sólida y noble si se sabe contextualizar el film en un orden necesariamente paracinematográfico, mestizo, fuera de normas.
Amargo relato, basado en un hecho real, que nos hace comprender que el silencio ante la injusticia puede llegar a ser tan malo como ella misma.
La parte buena de ‘Stranger than fiction’ es que se deja ver perfectamente, sin ofender ni aburrir a nadie. La parte mala es la simplicidad de su trama principal y la excesiva calma con que se desarrolla todo alrededor de Harold Crick.
En este tipo de películas uno no puede pedir más de lo que aparece en pantalla, entretenimiento, un guión donde las cosas ocurren porque sí, y la sensación que uno tenía una tarde, en su niñez donde jugaba con igual manera con indios, romanos, tanque
Una de las obras menos afortunadas de Hitchcock, a la que salvan de la mediocridad la genialidad de Cary Grant y la encantadora Joan Fontaine.
Recortes de mi vida da risa y menos mal porque sino el punto melodramático sería insufrible. Pero reprime el impulso de hacer un chiste fácil y de burlarse de sus personajes; lo que es valiente.
Se quiera reconocer o no, en el aspecto humano, en el corazón verdadero de la historia, la película es demasiado tosca y mecánica. Cuando llega el final, sencillamente, se oye el previsible chirriar de la maquinaria y se descubre que no es tan buena
Película deportiva carcelaria de superación, en la que un jugador retirado coge a unos despojos de la sociedad para convertirlos en personas de provecho. Pasaría con más pena que gloria de no se por que es una historia real, además de tener un desarr
Una comedieta simple, de consumo rápido, lineal hasta la saciedad que no aporta nada, pero que a los que nos vemos empujados, no se sabe muy bien porqué extraña fuerza interior.
Un filme, en definitiva, que, aunque teniendo mucho que ofrecer (sobre todo en su trasfondo) no ha sido tratado, en mi opinión, del modo que debería haberlo sido. Se ha perdido, por tanto, la oportunidad de crear una muy buena película, creando, tan
Esta es la historia, bastante bien contada en todos los ámbitos pero sin llegar a encandilar, de “”una partida de cartas con las cartas marcadas, pero que hay que jugar hasta el final””, donde, por tanto, la desesperación, la angustia y el miedo tienen
Alfred Hitchcock adentrándose en “La dimensión desconocida”. Así podría definirse la nueva propuesta del excrítico de cine Daniel Monzón.
La película desde luego no pasará a la historia, puesto que de principio a fin es lo más absurdo, rallante y zafio que uno puede esperar, pero en fin, son 90 min. entretenidos, que, a priori, se olvidan como se visionan. Consumo rápido y poco más.