Banderas de nuestros padres
Pese a algún momento inicial desconcertante y algún golpe de efecto con los flash forwards y flashbacks que resultan algo cansinos, la película va ganando fuerza y tiene un último tercio magistral.
Pese a algún momento inicial desconcertante y algún golpe de efecto con los flash forwards y flashbacks que resultan algo cansinos, la película va ganando fuerza y tiene un último tercio magistral.
Este artefacto de entretenimiento macabro no defraudará a nadie que tenga un meridiano interés por ver por dónde va el nuevo cine intelectual, de autor
La ironía es el arma de los perdedores y este grupo de perdedores esta muy bien armado.
Una mezcla entre Crash y Lost In Traslation. 4 historias dramáticas, con la incomunicación como tema, que de no ser por la forma no lineal de contaras rozarían una simpleza mayúscula.
Sofía Coppola retrata la sociedad dieciochesca y la vida de María Antonieta desde un punto de vista diferente. Y lo hace con sutileza.
La película de Neil Burger es un entretenimiento de calidad, con una interpretación sobresaliente y un guión correcto (con un giro final demasiado brusco).
Una película para echarnos unas risas y como no, para echar alguna lagrima, ya que la vida de esta mujer no ha sido un camino de rosas, pero merece la pena ir a verla.
Pocas veces un improvisado jarrón con rosa había sido tan melancólico o la humareda de un cigarrillo tan elocuente: mínimos recursos, máxima expresividad.
Thriller psicológico que cuenta la historia de cómo una vida sencilla, tranquila y feliz, se desequilibra tras un incidente.
Uno de esos casos en los que de una serie de escasa repercusión se obtiene una película bastante mejor de lo esperado. Aire fresco para un género para el que corren tiempos de decadencia.
La película se decanta en un desenlace con lógica forzada, a pesar del increíble intento de Lorre y la siempre correcta Frances Drake de brindar credibilidad a la acción. Este lastre por supuesto, no llega a opacar los logros previos.
Uno de los primeros filmes terroríficos en technicolor (sino el primero) que se reportó extraviado y desarrolló una reputación de “”obra maestra perdida”” durante años.
Una cinta, que puede colar perfectamente como episodio navideño de cualquier serie televisiva, pero que emociona y entretiene.
Es sin duda, la peor película del director, que no ha llegado a mejorar su obra maestra Amores perros, 2000.
Se trata de un film intimista, repleto de emociones contenidas, de historias no contadas en la soledad de una noche fría, casi eterna, en la que la luz es un objeto de deseo inalcanzable.
Las tres estrellas y no cuatro las he puesto por una simple razón: la película, por muy buena que sea, no me ha gustado tanto como esperaba. Sí, buena sí, pero un pelo decepcionante.
Exquisita ambientación, combinada con un uso moderado de los efectos especiales y una traslación modélica del cómic a la pantalla, que te hace sentir que o estás viendo un cómic o leyendo una película. Lástima que la historia no de para más.
Una notable comedia de enredos (y carcajadas) que debe considerarse, además, una de las pocas comedias de auténtica risa dentro de la filmografía de este excelente director, actor y guionista, Woody Allen.
Peliculilla de acción y medio miedo, de buenos y correctos efectos especiales que se deja ver bastante bien. Lástima de actores pasados de edad, que la cosa podría haber sido mucho mejor. Oye, y que es bien cortita.
Otra manera de ver el conflicto de los diamantes y de hacernos cargo de lo que ocurre hasta que esa bendita piedra blanca aparece en nuestras manos.