El principe de los ladrones
Debería haber visto el cartel antes de ver la película, me hubiera ahorrado el soporífero rato.
Debería haber visto el cartel antes de ver la película, me hubiera ahorrado el soporífero rato.
Merece la pena ir a verla con ellos aunque solo sea por verles las caras de sorpesa, las risas y sus gestos cuando aparece el malvado coyote.
Es en los momentos más pequeños donde la película brilla. Stone ha realizado una película muy cautelosa y emocionalmente intachable.
A parte de la moraleja obvia, trasciende una narración de falsas apariencias, ya sean personales o de cualquier otro tipo. ¿Realmente conocemos a la persona que duerme a nuestro lado?
No es un profundo examen de conciencia, pero es una válida reflexión sobre el compromiso que hacemos entre la vida y la carrera profesional.
Filme sólido, bien dirigido, con su habitual soltura narrativa y ese estilazo que es su marca de fábrica desde hace tantos años. Scorsese parece recuperar bríos, pero, desde luego, no llega a la altura a la que nos tenía (mal) acostumbrados.
No pretende ser un film de ciencia-ficción al uso, pero realmente le ha faltado un poquito más de riesgo, el director tendría que haber aportado algo a su película en lugar de simplemente adaptar un gran libro.
Sólo una buena película que poco aporta al universo “Scorsese” o al género. Acepta su condición de mero entretenimiento y recurre con (demasiada) facilidad a los excesos.
A pesar de las deficiencias, hay que reconocer que las películas del director neoyorquino superan con creces a la mayoría de comedias en cuanto a calidad se refiere y es lógico que con tantas películas que salen de su imaginación, no todas se convier
Allen vuelve a sus orígenes. A sus comedias disparatadas, con ése humor universal que sólo el sabe transmitir. Estamos ante una de las películas más características del director neoyorkino. Risas, suspense…y más risas.
El cine de Woody Allen se puede ver como una invención o como una transcripción de su propia vida privada. Las dos opciones son igual de entretenidas.
Como casi todo el cine anglosajón, “Hijos de los hombres” parte de una premisa apasionante, una embarazada en un mundo sin hijos es suficiente para hacer andar cualquier película. A Cuarón le sirve para hablar de fronteras, exclusión e inmigrantes il
Cine de acción, bien planificado, y bien rodado que aunque pretende acompañar a una serie, ya de culto para aquellos que rondamos la treintena, poco, por no decir nada, tiene que ver con la original.
Todo discurre por territorios trillados, aunque hay que reconocer una factura espléndida y un argumento bastante entero, que falla en la complicidad del espectador cuando éste vive fuera de los USA.
Convierte a un anodino empleado en una bomba de relojería ambulante, llevándolo a través de situaciones a caballo entre el humor Tarantiniano y el humor amarillo de Cuatro.
La actuación y dirección de Tommy Lee Jones (hablando español con acento mexicano…) y el guión de Guillermo Arriaga se convierten en labores dignas de mención y observación.
Son más numerosos los aciertos que los defectos… La reflexión personal supera su lento ritmo
Acción desde que nace hasta que muere. Bien desarrollada y bien finiquitada, sólo apta para amantes de las películas de acción y humor negro y grumoso.
Ese enfoque medio en serio que intentan darle al final y que coge al espectador totalmente desconcertado, es lo mas acertado que podían haber hecho con ella, ya que iba perdiendo fuelle alarmantemente.
Tramposa e irritante pero entretenida y turbia a la vez. Lo que pudo haber sido y no fue.