Borat
Borat es una película mediocre, puestos a ser objetivos, pero necesaria. Su visionado se impone como un ejercicio útil para documentarnos sobre aspectos de la cultura americana que desconocemos.
Borat es una película mediocre, puestos a ser objetivos, pero necesaria. Su visionado se impone como un ejercicio útil para documentarnos sobre aspectos de la cultura americana que desconocemos.
Transcurre en constante tensión de no saber qué deparará el futuro a Owen y a su protegida. Menos mal que Michael Caine se ocupa de ofrecer la nota humorística.
Borat funciona a la perfección como falso documental donde vemos al protagonista provocando situaciones ciertamente excesivas, escatológicas y desternillantes.
Si las dos primeras entregas resultaban agradablemente desconcertantes ésta tercera resulta decepcionante, por repetida.
Alfredo Landa desbocado. El argumento es bastante flojo, pero como película de entretenimiento para una tarde de sábado es muy adecuada.
La Reina es una sorpresa, una película pequeña bien narrada, bien escrita y prodigiosamente interpretada por Helen Mirren.
Diálogos exquisitos con un humor muy ingenioso. Después de verla te llevas una muy grata sorpresa.
Sus creadores se han dejado llevar por lo meramente conformista, posiblemente a sabiendas de que no tienen que hacer mucho para que la película vuelva a ser un éxito considerable de taquilla.
Mezcla de fantasía y romance que se dispone a dejar boquiabiertos incluso a los espectadores mas escépticos.
Allen vuelve, pues, a deleitarnos con un trabajo de buena factura, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que va a ritmo de película por año.
Acusa la falta de sorpresa . Bien pensada y lograda, aunque la sorpresa final se queda algo floja en comparación con la de anteriores entregas.
Película simpática y entrañable que quizás ha perdido fuerza con los años pero que sigue resultando entretenida y muy digna.
Una película para pasar el rato, sin excesivos entusiasmos. Al menos la versión original puede que sea más apreciada.
Apta sólo para los muy fanáticos del género de terror, juega con la adrenalina a pesar de que ya sabemos cómo acabará la cosa.
Divertido y recomendable relato vacuno de superación. Se agradecen películas para los más pequeños como esta que no insultan su inteligencia con chistes facilones.
Milos Forman echa un vistazo bastante sesgado a la compleja España de finales del siglo XVIII. Lo hace a través de una película también convulsa y bastante irregular.
Ágil y dinámica, pero en su pretensión de abarcarlo todo se vuelve abrupta.
Nuevas torturas y nuevos aparatejos, complicados y repulsivos a la vez con la primicia de poder conocer de primera mano el auténtico taller de creación de puzzle.
Si lo que buscan es algo tétrico y lóbrego, les recomiendo que vean El Diario de Patricia o cualquier programa de esos, que seguro que superan, con creces, lo retorcido del argumento de cualquier película de este género.
Poco, por no decir nada tiene que aportar al género, un simple bluff en toda regla.