Dueños de la calle
Buena terapia policíaca para los que siguen disfrutando de ese cine oscuro que busca la verdad de la historia.
Buena terapia policíaca para los que siguen disfrutando de ese cine oscuro que busca la verdad de la historia.
Dulce, tierna y entrañable aunque posiblemente sobrevalorada por el público juvenil e infravalorada por la crítica ha sido un autentico éxito en taquilla
El carisma de un Robert Downey Jr. al que el traje le viene como un guante, los toques de humor finamente engarzados con acción y efectos especiales a raudales y todos y cada uno de los actores secundarios, funcionan a las mil maravillas.
Valedora de una crudeza incontestable, Satanás se sirve de la fórmula de las historias entrecruzadas para realizar un -a veces, excesivamente- contundente retrato de muchos de los males de los que adolece nuestra sociedad actual.
Una aventura fresca, diferente, Tierna, que aunque en ocasiones se le pueda reprochar ciertos altibajos, llega a su esencia final en un bonito cuento que pide la comprensión del espectador.
Una buena película policíaca que entretiene y mantiene en vilo al espectador, gracias a su gran fotografía y a la actuación de Alain Delon, que con su presencia realza la importancia de esta película.
Sidney Lumet se encuentra en su salsa rodando en interiores, con luz cada vez más dura –y escasa-; apoderándose de todos los ángulos posibles, con una cámara que no da respiro a los protagonistas de este drama.
Abruma desde que arranca la primera escena (la osa volviendo a la vida) hasta la última (la osa regresando a su particular sueño invernal). Entre medias un apabullante ejercicio de amor, que entrega imágenes perfectas, delirantes, asombrosas…
Una luminosa, honesta y conmovedora parábola acerca de nuestra capacidad de superación frente a las adversidades, de la lucha cotidiana por mantener una dignidad a fuerza de tropiezos, sobre los deseos-personales y colectivos- que nos mantienen vivos
Una cinta que ha tardado en llegar a nuestras pantallas y que encima lo ha hecho de una manera muy limitada, pero, que merece la pena (pararse) a contemplar lentamente, como hace su protagonista con la vida.
Lars y una chica de verdad es una buena película, de las que llegan al corazón
Sin duda es mejor apartar los prejuicios, para disfrutar de una rareza a contracorriente de lo que se suele realizar en nuestro país.
3 Días es un intenso, trepidante y emocionante thriller que, gracias a su sobrecogedora atmósfera, engancha al espectador y no lo suelta hasta que llega el fatídico y anunciado desenlace.
Una propuesta arriesgada, que cuenta, con bastante realismo, la realidad de las aulas, la discriminación por parte de los macarrillas de turno, la impotencia del discriminado, las palizas… el silencio.
Cuando la tensión aumenta, el director resalta la mítica mirada de Joan Crawford y sólo nos muestra sus ojos, bien oscureciendo el resto de la cara, bien tapándola con algún objeto.
Closer enfrenta a los espectadores a partes de sí mismo que quizás no sepan que existen, porque cada uno de los cuatro personajes no es más que una muestra de lo que hay dentro de cada ser humano.
Fotografía, Música, interpretaciones y la elegante realización en un notable ejercicio de terror elegante con una parte final arrolladora.
Sincero y emotivo tributo al cine como constructor de sueños, a la memoria de todas esas películas cuyo espíritu pervive en nuestro subconsciente.
Recomendable e interesante salto mortal con tirabuzón hecho película, con un gran arranque, espectacular, y una arriesgada trama que se va domesticando a medida que avanza la película.
Una obra punzante, sin concesiones, profundamente ética, que oscila con absoluta maestría entre la comprensión y el desconcierto, entre el coraje y la desolación, entre la condena y una posible redención.