Feast
Feast es salvaje, macarra, sucia, violenta, divertida y negra como los cojones de un burro. Se le puede echar en cara su presupuesto B en algún momento, pero eso solo si eres un cretino.
Feast es salvaje, macarra, sucia, violenta, divertida y negra como los cojones de un burro. Se le puede echar en cara su presupuesto B en algún momento, pero eso solo si eres un cretino.
Se trata de una pequeña y delicada pieza en la que todos los detalles se funden en un sólo objetivo: pasar auténtico miedo junto al horror que viven sus protagonistas.
Una película de culto y un excelente ejemplo de cómo crear miedos sin medios, mientras la historia continúa bajo los títulos de crédito…
Este episodio resulta modélico y emotivo, cinematográficamente espléndido, denota un virtuosismo tanto técnico como emocional, que llega directamente al corazón.
Fresnadillo afronta el reto de continuar un producto y no sólo lo exalta sino que lo enriquece, huyendo de los típicos guiños del cine de terror y, en especial, vísceras y sangre.
Por fin, para disfrute de los simpsoneros, que somos legión, hay película. Y afortunadamente en cine se nos da lo mismo que en la serie televisiva: pura diversión a costa de nosotros mismos. El hecho de que la serie lleve ya dos décadas produciéndose
La Noche de los Muertos Vivientes, revolucionó el cine fantástico y, en concreto, abrió las pautas para un subgénero tan popular como el de los zombis.
Film de producción Polaco-Japonesa, de culto e imprescindible para cualquier friki que se precie.
La historia es simpática, gustará a grandes y a pequeños (aunque estos se acabaran cansando cuando la parte se tilda más humana y menos “ratonera”) y como han plasmado a la capital Francesa es de completo alucine.
Es probable que las continuas alusiones a otras películas de culto terminen aburriendo al espectador promedio, pero es porque hablamos de una cinta que sencillamente no está pensada para ese tipo de espectador.
Acertadamente, mala. Divertidamente vomitiva. Absolutamente genial. Robert Rodríguez nos deja una de esas mentiras que siempre contribuyeron a engrandecer el cine.
Me gustó mucho y creo que si van desprevenidos a verla, despojados de prejuicios, les va a encantar…
Una de esas historias que se revitalizan con el paso de los años. Entonces, su fracaso en la taquilla americana sólo será el dato anecdótico que suele rodear a las grandes obras del cine.
Nadie mejor que Milos Forman sabe que “los horrores de la Historia se repiten” con demasiada frecuencia.
Planet Terror es como un mal chiste que siempre explicas con tus amigos y que siempre hace gracia y se entiende entre ese reducido grupo que sabe de que va la cosa mientras el resto de gente se mira extraña y se preguntan donde coño esta la gracia si
Fascinante ejercicio de cine de mucha altura que, sin llegar a ser la Obra Maestra que muchos críticos ( léase el introito de la reseña ) creen ver, se convierte en la mejor película del verano: inapelablemente.
Wolf Creek es ficción, pero como experiencia en cine de terror es de lo más real que puedes encontrar.
Es increíble todo lo que ocurre en la película. Si te pones a pensar en la cantidad de cosas que pasan desde el primer al último fotograma, es para fliparlo. La cantidad de guiños, de bromas y sarcasmos.
La enorme capacidad de Truffaut para construir personajes dotados de una humanidad tan real y dinámica como la vida misma y como los entresijos del arte de la representación, proporciona al documental un poder metafórico que se constituye en la dimen
Planet Terror, llegará a convertirse en un film de culto, ya que tiene todos los ingredientes necesarios para serlo aunque quizás el público en masa no está preparado para valorar la magnitud real de este proyecto.