Casino Royale
James Bond abandona sus formas encantadoras y elegantes para convertirse en un tipejo más barriobajero, chulesco y rudo, pero áun así continua quedando impresionante sea empuñando un arma o vistiendo esmoquin.
James Bond abandona sus formas encantadoras y elegantes para convertirse en un tipejo más barriobajero, chulesco y rudo, pero áun así continua quedando impresionante sea empuñando un arma o vistiendo esmoquin.
La broma, difícil de reír porque dura dos horas, y porque además es un poco filosófica, consiste en que el amor, esa cosa que tanto nos gusta, es una mentira. Nadie nos va a amar nunca, porque lo único que los demás pueden percibir, experimentar, des
Una gran obra poética, tan divertida como dramática, tan directa en sus intenciones estéticas como ambigua y poliédrica en su significado último. Cine que es sueño y parte de una realidad escondida.
No tenemos grandes dosis de violencia y tiene una fuerte carga de moralina que no viene mal en estos tiempos que corren. Y posiblemente a los más peques les encante.
Tras ver esa peli, el dicho que siempre digo de “a follar , a follar, que el mundo se va a acabar” cobra sentido.
Acción trepidante, malos malísimos y efectos especiales por doquier. Entretenida y vibrante quizás sean las palabras que mejor la definan. Pero claro, eso es cuestión de gustos.
Una vez en casa, reflexionaremos a partir de las réplicas del terremoto visual que hemos vivido.
De no ser por unas caídas de ritmo demasiado evidentes, iba para masterpiece, pero se queda en un notable alto.
La película es, sobre todo, una aguda reflexión en torno a un atributo básico para quienes ostentan el poder: la popularidad.
El ilusionista es una grata sorpresa, muy bien estructurada, misteriosa y bella. Una pequeña producción dentro de la cartelera actual, sin artificios, grandes presupuestos o ambiciones ampulosas.
Entretenida película de época, que resulta original en el planteamiento y aún más en la resolución.
Buena película de amor, venganzas y engaños. Sobre todo si se tienen en cuenta que cuenta con un escenario inmejorable, ya que está ambientada en Viena.
Logra que resulte entretenidísima y sorprendente. Si alguien tenía dudas que se pase a verla, le gustará.
No se encuentra entre las mejores películas de Woody Allen, pero supera a muchas de sus comedias más recientes y forma parte, sin duda, del mejor cine de humor que se puede ver actualmente.
Con momentos que avergonzarían al mismísimo Johnny Knoxville, Borat es una peli tan puta como necesaria. Una ofensa desternillante.
Una de esas películas pequeñas que a Allen le gusta hacer de vez en cuando; ligera, entretenida y divertida. Adjetivos que son, siendo sinceros, de lo mejor que se le puede decir a una comedia.
Estoy seguro que tendrá sus detractores y sus admiradores, será de aquellas películas que, o bien la amas o bien la odias, pero no dejará indiferente a nadie.
Bond se juega la piel mucho más y resulta menos previsible. Incluso la historia de amor tienen unas gotitas de verdad que uno no se espera de este dandy inmaculado.
Craig le transmite muchísimos matices al personaje, tantos como el nuevo enfoque requiere, y para mi gusto -lo siento chicas- lo hace infinitamente mejor que Brosnan, cuyo mayor mérito fue poner cara de palo amargado durante todo el metraje.
Resulta atractivo el cine ‘de charla interior’ que propone Cesc Gay. Narrado desde el reposo, primando el fluir de las conversaciones con uno mismo que no oímos, su Ficción no incomoda y eso que muestra algo tan triste como una historia sobre pasione