Las tres estrellas y no cuatro las he puesto por una simple razón: la película, por muy buena que sea, no me ha gustado tanto como esperaba. Sí, buena sí, pero un pelo decepcionante.
Una notable comedia de enredos (y carcajadas) que debe considerarse, además, una de las pocas comedias de auténtica risa dentro de la filmografía de este excelente director, actor y guionista, Woody Allen.
Un mediocre blockbuster que para mi, ha recibido demasiadas buenas críticas para lo que realmente es: una película de aventuras sin apenas personalidad (viniendo de un director tan director) que busca el entretenimiento y poco más.
La película más impactante, realista, humana, conmovedora, valiente, trágica, intensa y directa de los últimos años.
Una mala y tópica película que, sin embargo, cumple su misión: entretener.
En la salida del cine, después de esos títulos de crédito con la preciosa canción I si canto trist, de Lluis Llach, la gente se sacaba las lágrimas con pañuelos (que ya llevaban preparados).
Torpe, facilona, larga, previsible, depresiva, nada hilarante, monótona, cargante, larga, cursi, ramplona, cazurra, boba, inexpresiva, sosa, larga, melosa, aburrida, The holiday no sale a flote ni por el plantel de actores.
Este maravilloso documental nos habla del calentamiento global de una manera tan amena e imprevisible que hace que Gore se convierta en este tío listo del que nombraba al principio.
Deja vu nos hace comulgar con ruedas de molino, como decía mi abuela. Ruedas enormes, en este caso. Un molino gigantesco, añado yo. Una vez tragado el dulce, no sabe mal, en el fondo.
Gran película, buen trabajo de Pedro Almodovar. Destacaría especialmente junto a Pé, (tremendamente atractiva en esta película), el papel de Carmen Maura y es que de principio a fin, consigue ponerte la carne de gallina, también Blanca Portillo.