Lo que prima es la acción, que no es desenfrenada, pero hay muchas, demasiadas diría yo, persecuciones a caballo, donde destacan los profesionalísimos especialistas como uno de los principales protagonistas, Yakima Canutt.
Muy estimable, deja un estupendo sabor de boca, aunque fuera solamente por sus positivas enseñanzas acerca del egoísmo humano, su ambición por conseguir riquezas y poder, amén de estimular, creo yo, la tolerancia hacia el prójimo y hacia la tierra.
Película sobre un cazador furtivo, su mujer, su madre y un gobernador en la España profunda. Sobrecogedora, con un ritmo creciente que te va atrapando hasta dejarte envuelto como a una mosca la araña. Imprescindible.
Las gigantescas sombras de Ultraman, Godzilla y Mazinger Z, sobrevuelan esta original vuelta de tuerca al manido tema de los Kaiju eiga, que en clave de comedia nos cuenta el día a día de un superhéroe nipón a la antigua usanza.
Tras una injustificada espera, al fin el público ha podido juzgar a Nacho Vigalondo por su obra y no por su incuestionable carisma. Y tengo que reconocer que Vigalondo, aunque no consiga deslumbrarnos, cumple las expectativas.
Personajes de los que nada o poco se sabe, ni sabemos donde trabajan, ni el transcurrir de sus vidas, creando una irrealidad sobre ellos que ayuda a mantener una intriga al espectador.
Un producto muy en la onda de los films de terror que, tímidamente, se van abriendo paso, alejados del terror teen, ubicado más bien en ese cine de corte supervivencialista y apocalíptico tan de moda en nuestros días.
lvidáos de esta cuarta parte y, si de verdad sois fans de El Cuervo, mantened en el recuerdo la trilogía original y disfrutad de ella cuanto queráis, porque este desastre no se merece ni el más mínimo brote de interés (…).
“”Wall-E”” es una película perfecta, inolvidable, eterna, y tan redonda que hasta sus créditos finales son una auténtica obra de arte.
No es que las anteriores entregas me pareciesen una maravilla pero al menos conseguían entretenerme y divertirme a ratos haciendo que durante un par de horas me olvidase del mundo real.
El blockbuster perfecto, la conjunción idónea entre mediocridad y talento para que el cliente no salga dolido y se prometa no volver a reincidir en este tipo de artefactos de entretenimiento, alegres, pero vacíos.
Un retorno gratificante al sabor de los clásicos films de venganza salvaje y patada en la boca en las que no queda ni el apuntador.
Inteligente e impactante. La capacidad innovadora del director y la profundidad del mensaje crean una atípica obra de arte, imperfecta a la par que emotiva.
El Rey de la Montaña es un apasionante y sorprendente thriller que hace de la sencillez de su propuesta una de sus virtudes capitales.
Todo se ve con algo de frialdad, no comprendiéndose del todo algunas reacciones de la pareja protagonista, muy atormentada interiormente, pero que en pantalla, en imágenes, no logran trasladar al espectador con convicción sus temores y miedos.
Una película cuyos protagonistas están estupendos, elegidos con buen gusto, en un guión escrito con cariño y con un discurso muy interesante acerca de lo que leemos y quien lo escribe.
Con un ritmo aburrido, caras largas y demás estrecheces de miras, esta película se hace eterna.
Película sobre un pueblo que quiere copiar el modelo turístico de la Costa del Sol. Buenas situaciones, momentos cómicos, actuaciones para el recuerdo y su pizquita de nostalgia convierten a esta película en un clásico dentro del cine del destape.
Cinematográficamente hablando la considero más bien mediocre, pero resultona, pronosticando un éxito comercial, que no crítico. Y es que es un film olvidable, que no se recuerda más allá de su inmediata visión.
Todo es una ilusión de la mirada, una mirada de gran valor cinematográfico por la síntesis lograda entre acción y abstracción.