Esta nueva película de Mamet se destaca por la enorme performance de Chiwetel Ejiofor, y se destaca a su vez por ese clasicismo que permite mostrar personajes haciendo lo imposible para mantener su nobleza y dignidad.
Lo que podría haber determinado una propuesta original, provocadora y graciosa, adquiere finalmente la forma de comedia romántica para adolescentes, un final previsible pero desalentador para una película que amagaba con convertirse en otra cosa.
Se destaca la puesta en escena de Menzel y el delicado humor que recorre gran parte de su metraje, en una película que sabe decir y mostrar desde un costado complejo y conflictivo.
Si Hollywood no parece estar transitando por su momento de mayor originalidad, esta desmesurada producción británica no ayuda a pensar en una variante europea que pueda dar pelea.
El film se hace simpático por su falta de ambición y resulta la mar de entretenido, razón más que suficiente para recordarla con cariño, a pesar de que no sea una buena película como tal.
La constante, progresiva, reiterada y sobre-explícita alusión a los dos mundos paralelos, el de la familia Osborne y el de la tribu Iskanani, termina reduciendo la capacidad de observación de la película (y el personaje) sobre estas familias.
Un thriller de acción trepidante, entretenido, que técnicamente se encuentra al nivel de las producciones americanas, y que no aspira ni consigue ir más allá del montón de producciones en este apartado.
Lo que vuelve a Wall-E una de las películas más bellas del cine de animación de los últimos años, es la clara y sorprendente confianza que tienen sus realizadores sobre el poder visual de la imagen animada.
Tanto su corrección y falta de riesgo en la puesta en escena, como la sumatoria de clichés y copias baratas de situaciones y personajes anteriormente consagrados, no ayudan a despegar esta producción.
Una comedia sencillita que trasciende completamente los límites determinados por elementos supuestamente fallidos, y hace que estos se vuelvan coherentes a su propuesta de comedia alejada de cualquier delirio o exacerbación.
Difícilmente existan muchas películas sobre este tema, más complejas y aterradoras que este excelente documental. Una de las mejores y más contundentes radiografías sobre un tema candente.
Mi sensación era la de haber visto la mejor adaptación de un superhéroe jamás hecha, una obra maestra y un villano que ha pasado a formar parte de mi lista de malos preferidos desde su primera aparición.
Un thriller policial mas, bien logrado, pero que poco y nada rescata de la mística de aquella fantástica serie.
No resulta nada creíble debido a la flojedad del argumento y a la realización sin china ni limoná del ignoto realizador. Todo resulta una chorrada de tomo y lomo, y la cosa no pasa de ser una pérdida de tiempo.
No solo se encuentra al nivel de las películas de Tim Burton, y puede tranquilamente disputarle el puesto de mejor película de Batman, sino que puede posicionarse cómodamente como uno de los mejores entretenimientos de la temporada.
Otra obra con el brillo imperecedero e inagotable del “casi octogenario” maestro francés.
Una notable pieza que parte de algunos elementos propios del humor británico, para ir mucho más allá de él, y junto a la curiosa amalgama de géneros, termina por definir una sorprendente y muy original propuesta.
Kusturica se ha alejado de la contundencia ideológica de Underground para consolidarse en una contundencia estética, que genera simpatía, provoca carcajadas, y traspira felicidad, aunque no deja de mostrar cierta considerable afectación.
Tropa de elite no sólo podría catalogarse como la quintaesencia del neo-fascismo, sino como una película absolutamente perezosa en todo sentido.
Fabuloso reparto para una de las películas más comerciales de todos los tiempos; muy bien narrada por Sturges, con acción y suspense a partes iguales.