Sweeney Todd es sobretodo una película de villanos tocadísimos del ala. Una historia sobre venganza, locura y sangre al ritmo de las fabulosas canciones de Stephen Sondheim.
Cuando uno se da cuenta de que nada sobra en una película, no puede hacer nada más que rendirse a sus pies, como un pobre mortal.
He aquí otra peli que intenta darle la vuelta a su correspondiente género. Lo consigue parcialmente, porque a pesar de que el resultado final es modestamente correcto, la película tiene varios problemas bajo mi punto de vista…
Intenta darle la vuelta a ese género tan comunmente odiable de las comedias románticas intentando ser políticamente incorrecta, pero la verdad es que termina cayendo en los mismos clichés políticamente correctos de siempre.
Si bien la película es entretenida y divertida en algunas ocasiones, hay un exceso de discursillos en off del propio protagonista, que acaban agotando y resultando pedantes, pretenciosos e innecesarios.
Gustará a los que se queden únicamente con el envase, aburrirá a los niños, hartará y desesperará a los más exigentes… pero será la película favorita de yijadistas.
Rivales, lejos de ser una ácida e inteligente visión de los compartamientos, sentimientos y rivalidades provocados por el fútbol, no es más que una colección de algunos de los peores tópicos de la sociedad española.
Michael Haneke ha logrado que su film no pase desapercibido para todo aquel que la vea, y para ello ha tenido que hacer dos.
Estamos ante una de las mejores cintas de terror de los últimos tiempos (por lo menos de lo que yo he visto), dueña de un guión simple en cuanto a estructura general, pero excelentemente narrado.
Park Chan-Wook demuestra un talento único para exponer elementos profundos en un vehículo de entretenimiento puro. Una película compleja y visualmente fantástica.
Demasiadas espadas y muy poca brujería
Marion Cotillard está tan enorme que aún no he digerido su interpretación.
Es tan y tan y tan mala, que no puedo imaginarme cómo puede haber gente a la que le guste y/o que se ría con ella. De verdad.
No me creo que exista gente a la que no le guste esta entretenida, interesante y divertidísima película, cuyo frenético guión es de los mejores y más inteligentes que se hayan escrito del género.
El público espera ver una escena mejor que la anterior, espera ver algo más: un broche de oro para el final de la aventura que nos están contando, algo con lo que les deje aún más asombrados y con la boca abierta. Por desgracia, no llega.
La película, y la franquicia, pretenden hablar de la diversidad cultural, los conflictos sociales, la unión entre personas distintas, y el valor de la amistad, pero coloca este mensaje en manos de cuatro chicas superficiales y caprichosas.
El hecho de no poseer un argumento que vuele más allá del cine infantil, y el haber pasado por alto el perfil oscuro y rockero de las tortugas originales, hará que los niños se encuentren desconcertados ante su primer encuentro con estos personajes.
El papel de rector moral no necesariamente tiene que estar ligado al conservadurismo, pero definitivamente, el maestro revolucionario que Williams encaraba en El club de los poetas muertos, está muy lejos de las ideas de este entrometido reverendo.
Planet terror es un film completamente exagerado y delirante, una muestra de cómo la industria de Hollywood ha fagocitado un género que solía dar ejemplos absolutamente extremos, y cómo se ha perdido el riesgo en estos productos.
Solo su constante y trepidante ritmo convierte sus 83 minutos de duración en un digno y atrapante vehículo de terror.