Está bien, no molesta y se ve sin ningún problema, existiendo algunas escenas francamente conseguidas como la persecución de los dos amigos al pequeño bote donde donde el niño se ha adentrado en una peligrosísima tormenta que amenaza hundirlos.
El resultado no es una mala película pero sí innecesaria.
Puro y duro telefilm con ínfulas de grandeza.
Un film de lo más sugerente y recomendable si andas buscando algo diferente, comprometido y turbador. No lo lamentaréis: hemoglobina y truculencia charcutera en cantidades importantes.
Lo mejor de Friedkin (o casi lo único) junto a “”El exorcista””.
Buena película, y mejor debut, sobre la tragedia de un hombre de clase media alta y donde la estrella es su guión.
Shyamalan, irreductible, se resiste todavía a ir para donde sopla el viento, sea de los ejecutivos de Hollywood o de lo que espera de él la taquilla.
Intimista, atrevida, sincera: Caos calmo es un más que aceptable película que indaga en la fisonomía del dolor sin que esa indagación de los sentimientos consienta frivolidad, empalago o vulgaridad alguna…
Visto como está el panorama veraniego, se perfila como una de las pocas alternativas más o menos interesantes a los grandes “”blockbuster”” de la temporada.
Resulta orgánica en un planeta sin vida. Libre de diálogos es una historia de amor y una sátira del mundo que va más allá de una fábula alarmista.
Un filme impactante, áspero, seco, genial, directo al estomago, tramposo pero a la vez impactante sin necesidad de maquillaje. El horror a cara descubierta.
Un thriller muy mejorable y un tanto intrascendente salvado por algún momento de acción y con bastante violencia.
Divertida y plástica en su forma, pero confusa e incompleta en su fondo teniendo en cuenta las posibilidades metafóricas que ofrecía el relato. La última secuencia es el postrer despropósito.
Una película que, a pesar de no innovar en exceso el registro del cineasta, continúa siendo una maravillosa muestra de buen cine.
Temas como la muerte de un ser humano, lo que significa de pérdida irreparable en el presente y el futuro de quien conoce o ama al muerto, pocas veces han sido tratados con tanta claridad y falta de pedantería.
Las historias se van enlazando correctamente, pero tienden a dilatarse más de lo adecuado, lo que termina perjudicando el ritmo general.
Un bonito entretenimiento, que en medio de la pirotecnia visual, la inocencia de los soldados, y el desquicio militar, sabe construir con solidez un discurso político.
La falta de sencillez, su puesta televisiva, el exceso de diálogo, y la pesadísima carga de sensiblería, hacen que la historia y los personajes se vuelvan un conjunto de marionetas.
Los Cronocrímenes merece ser juzgada como la más que válida aportación de género que es. Quizás ,en su terreno, no es fácil encontrar una muestra tan fresca desde la brillante 12 monos.
No deja de ser un elegante aunque a veces demasiado simple ejercicio de emoción. Podría tacharse, en su mayor medida, de lacrimógena y, ya decantándonos a una parte política, de algo conservadora.