Exclusiva para seguidoras de la serie.
La camarera pertenece a ese tipo de películas que parece que uno ha visto miles de veces, y sin embargo, y mientras esté narrada con dulzura, buenas actuaciones y cierta cuota de originalidad, siempre deseará volver a verlas.
Una película que logró 4 premios César, cuyo contenido no alcanza el mérito que parece tener, siendo su mayor logro el de sorprender con los diálogos de uno de sus personajes.
La alarmante falta de carisma y personalidad de sus protagonistas la convierten en una mero sucesión de predecibles secuencias de causa y efecto engalanados de CGI.
Una película animada muy entretenida, disparatada, con los ya inevitables cameos propios de la animación hollywoodense. Las voces originales son de lo mejor, especialmente la del propio Seinfeld, y el villano ocasional a cargo de John Goodman.
La trama se escapa de lo previsible, se vuelca a una resolución completamente absurda e hilarante, y se llega a entender el por qué de tanto montaje vertiginoso y poco ajustado al clima tradicional de comedia.
El guión no deja de abordar ninguna de las posiciones colaterales al conflicto bélico, y con ello construye un panfleto progresista, pacifista y, esencialmente, demócrata.
La trama no termina de decidir qué camino tomar. Y la indecisión, y la multiplicidad de subtramas que se abren, no hacen más que agregar confusión a lo que se quiere contar.
Cine de qualité “alla Hallmark Channel”, melodrama con tintes trágicos, y grandes actrices.
Cualquier película, sea o no crítica con el gobierno de Bush, tiende a hacer hincapié en las bajas americanas como si fueran los únicos “muertos en vano”. La sombra del reino pretende ir por ese camino.
No llega a superar un argumento plagado de arbitrariedades, y un guión de bajo vuelo, que parece haber sido escrito por amateurs en el tema.
Un sólido guión carente de estridencias, y una correcta dirección que permite el brillo del elenco y la consecuente cuota de suspenso, sin efectismo alguno.
Curiosa, resultona, irónica, con pulso y atmósfera, pero lejos de ser brillante. Una broma ingeniosa y milimétrica que falla en los diálogos y la dirección de actores. Efectivo debut.
Es una película entretenida que a ratos nos recuerda de buena forma la serie que lo hizo famoso, pero se combina con apartes del comic que por perfecto que parezca no resultó así.
Irina Palm pasa de ser un drama a puro y duro golpe bajo, a un interesante y complejo drama sobre la alienación, la soledad, los secretos, y las relaciones humanas.
The nanny diaries no llega al nivel de una propuesta innovadora como American Splendor, pero sabe narrar una historia con tanta crudeza como frescura, apoyándose en muy buenas interpretaciones.
Clooney como director ha conseguido el mismo efecto que su amigo Steven Soderbergh. Ha reunido un nutrido grupo de amigos y ha disfrutado haciendo una película de su gusto, pero que desgraciadamente no es del gusto del resto…
Desde Deseando amar no se ve cine tan puro, poema visual y sonoro sobre el amor en mitad del fin del mundo. Hermosa metáfora que nos arropa con la cadencia del oleaje. Una auténtica delicia para los sentidos. Una obra de arte.
Absurda hasta el extremo, arrojando toda verosimilitud por la ventana, Pelotas en juego rockea, y rockea duro.
1408 es tremendamente efectista, pero funciona muy bien, pese o gracias a ciertos caprichos en la estructura del guión, pese o gracias a John Cusack.