La película es una de las obras mayores del cine negro de todos los tiempos. Después del arranque, Siodmak nos da un respiro -más bien unas vacaciones- cuando presenta al personaje que va a tratar de resolver la situación: la bellisima Ella Raines.
Solvente película de terror de bajo presupuesto, que posee sus carencias pero que, además de resultar terriblemente entretenida, se erige como un fiel retrato del pánico y el pesimismo de la sociedad norteamericana post 11-S.
No es la mejor de este director pero tiene muchos elementos innovadores, altamente interesantes que exploran no solo en lo más profundo de este director, sino también en los elementos que se manejan por lo general en el cine de género.
Todos conocemos filmes como el Exorcista o su copia italiana el anticristo, pues el asunto es una copia de la copia de la copia, es decir todos los tópicos sobre este cine coleccionados sin la más mínima idea de la narración cinematográfica.
Juega con el espectador hasta llevarle al punto donde quiere y si éste se deja llevar disfrutará de una buena película con un final que deja huella.
Es, ante todo, una película entretenida e interesante, pero los trazos de algunos personajes no pueden ser más oscuros y lúgubres, aportando todo ello un tono algo tétrico a la historia. Po rello, en ocasiones más parece un thriller que un western.
La película se resiente de un empleo creo que excesivo de la elipsis, cosa que rechina mucho en su final, un final para mi gusto decepcionante, no porque acabe bien o mal, sino porque se narra muy a groso modo lo que ocurrió después de lo que vemos.
El incidente en la filmografía de Shyamalan.
Mala por previsible, mala por simple, mala por meternos por el ojo una ráción extra de fantasmas malos y simples y previsibles…
Resulta tierna y graciosa, levemente entretenida a lo largo de su efímera duración, pero carece de fuerza, de esa chispa que nos haga conectar con sus personajes, cuyas personalidades se antojan demasiado esquematizadas.
En fin, estamos ante un impecable, inquieto y sugerente creador de imágenes y constructor de sueños infantiles que – para desgracia de muchos – tendrá que esperar décadas hasta obtener el merecido reconocimiento.
La Vida sin Grace es una película conmovedora pero cansina, ya que su historia no da para sostener un largometraje, y cuyo gran aliciente es ser testigos de la interpretación de John Cusack.
Es el trabajo mas personal del hindú, pero hay que admitir que no tiene la categoría de Kubrick para una propuesta tan osada y solo espero que no le traiga demasiados problemas pues aguardo con ansias su próximo trabajo, como siempre.
‘Expediente Anwar’, no consigue remorderme la conciencia ni un poco.
Shyamalan es grande, y esta es su última creación, una estimable obra a tener en cuenta, apocalíptica, perfectamente rodada y sin necesidad de aspavientos y sin la obligada avalancha de FX.
Conmovedora “”road-movie””
A pesar de el resultado ridículo y desastroso de la cinta, hay que reconocer que en cuanto a mantener tensión durante todo el metraje este director es único en su especie.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, otra más de Lucas.
Dueños de la Calle, al más puro estilo GTA.
Rezad por el bebé de Rosemary.