Maestría absoluta e indiscutible al servicio de un viaje a los infiernos de la condición humana, pero sin el humor negro marca de la casa y con una depuración formal y narrativa que convierte su relato sórdido y brutal en un témpano de hielo.
Kurosawa crece áún más como cineasta –si es que esto es posible- cuando utiliza dos puntos de vista que se complementan entre sí: uno real; el otro imaginario.
Jugando a ser Bergman
Hermosa y dolorida historia de mentiras -o verdades enterradas- hecha sin apologías ni demagogias a bajo precio,con la sobriedad y consistencia de las obras que dan testimonio revelador de un tiempo. Una película son fisuras, una maravilla.
Torpe Telefilm.
Eso desde el principio es un suicidio, ya que la opinión pública se encuentra altamente sensibilizada con el asunto como para tomarlo a mofa.
Un montón de verdades totalmente candentes en el mundo actual, son expuestas con frescura y un talento que más quisieran autores de más reconocido prestigio.
Otra comedia romántica donde para suerte o para desgracia todos los gags aparecen en su trailer.
Película sobre la limpieza de un apellido que de rebote se salda con uno de los mayores tesoros de la Humanidad. Para públicos poco exigentes es ideal, pero a nada que trates de encontrar un poco de cordura, da repelús. Aun así, me ha entretenido.
Unos malos muy malos, unos buenos muy buenos, bichos feos, chicas jamonas, rayos láser y diversas peleas de boxeo entre humanos y monstruos, monstruos y robots, o incluso humanos contra insectos gigantes del espacio exterior (¡bravo!).
Hay momentos realmente inolvidables como la tensión en el carromato de la protagonista (maravillosa Barbara Stanwyck) momentos después de haber asaltado el tren donde se transportaba la nómina para los trabajadores.
Tenso y desasosegante recorrido por el dolor, por la angustia, por la mentira más hiriente, en un relato preciosista y no exento de lirismo, una pieza de orfebrería que despliega sus emociones hasta un final liberador.
Estamos ante una de las mayores decepciones de los últimos años, y es que da mucha pena ver a todo un icono de la cultura popular destrozado de esta manera.
Neil Marshall vuelve a ofrecernos un producto no redondo, pero sí muy superior a lo que cabría esperar en primera instancia si es que uno acepta entrar en su juego, algo a lo que, por otro lado, ya nos tiene más que acostumbrados.
Vuelta de tuerca a las fantasías expresionistas, de aire macabro y lúgubre propias de Burton, articuladas en un relato simple y esquemático, que modera el poder de fascinación de obras anteriores y queda lastrado por el ritmo que impone el musical.
Una poderosa parábola sobre la pequeñez de nuestra vida frente al entorno, sobre el poder que escondemos para cambiar nuestro destino, una obra imperfecta pero arrebatadora, de profundo lirismo, una joya cargada de sensaciones, pura magia.
Turbio y complejo relato de la codicia, poderosa alegoría que alumbra los rincones más tenebrosos del alma, una brutal epopeya que bebe de clásicos para estampar un sello propio y fascinante, obra maestra absoluta con un actor inmenso, legendario.
The bank job funciona sin necesidad de lucirse, con un ritmo que se va acrecentando a medida que su entramado se torna más y más complejo, en una película manida pero no por ello menos interesante que, como su actor protagonista, avanza por mera iner
Es decir un compendio de cintas sazonadas convenientemente, con un reparto de lujo.
Los mejores interpretes italianos han coincido en una película cruda y directa con conversaciones perfectas y equilibradas a la vez que coherentes a pesar de la abstracción de los sentimientos que desprenden cada una de ellas.