El Último Mohicano, es una grandísima película de aventuras, digna de la novela de Cooper, que emociona y te traslada a los grandes valles de Norteamérica.
La Noche es Nuestra, es un muy buen film de intrigas y venganzas, con un soberbio final, realizado de manera inteligente, sin ser pretencioso, es un interesante propuesta de la cartelera que no decepcionará a nadie.
Una bonita historia que merece nuestra confianza y comprensión, porque a medida que aprenden los personajes a tratar con Lars y Bianca, el espectador es invitado ser cómplice de tan inusual aventura.
No me tiembla el pulso en absoluto al calificar de pequeña joya a este película humilde y sin pretensiones que cuenta con uno de los mejores guiones de los últimos años y una interpretación magnífica de Ellen Page.
Esta basura teen es el cine más descerebrado y cenutrio que se puede echar uno a la cara, solo recomendable para compradores asiduos de clearasil con las hormonas revolucionadas y treintañeros nostálgicos.
La infancia, la imaginación y los mecanismos de defensa ante un entorno que no nos gusta o al que no le gustamos son la base argumental de esta película a ratos tierna, a ratos predecible, a ratos aburrida y en otros emotiva.
Se trata, en cierta forma, de una película histórica al relatar diverso acontecimientos reales de los Estados Unidos. Novelada, pero clara en su manifestación de unos acontecimientos básicos para el devenir de la creación de Los Estados Unidos.
Una película muy agradable, si bien previsible, pero perfecta para sentirte impactado y emocionado al ver estos dos grandes actores interpretando un drama muy real y cotidiano.
Sorkin se viste de largo y le pone en bandeja de plata a un Nichols sobresaliente un guión de hierro y unos personajes interesantísimos. Todos ellos al servicio de una historia tan valiosa como honesta.
Hay mucho bla, bla, bla y, sobre todo, mucho ir y venir de los personajes en coche, de un sitio a otro, de un país a otro. Así, bellos exteriores de Nueva York, Londres y París, pero poca chicha en el ritmo, parsimonioso y sin momentos de interés.
Hollywood, por primera vez en muchos meses, ha conseguido un producto de intriga realmente estimulante y, lo que es más relevante, muy original, sin ser ni un remake ni una secuela.
The addiction es un estudio o exploración sin concesiones de la maldad inherente a la especie humana y de nuestra fascinación respecto a ella y a las históricas barbaries cometidas por la humanidad.
Esta película refleja perfectamente por qué no hay cine político en nuestro país. Cine político actual, obviamente.
Algo que está hecho sin imaginación ni dedicación alguna, que simplemente ha sido realizado por dos tontos muy tontos con el fin de recaudar dólares, muchos dólares. Me siento enormemente estafado.
Una primera mitad divertidísima da paso a una segunda mitad menos graciosa, pero toda la película está trufada de claras referencias musicales, cameos y mucha mala leche.
Todo suena a ya visto, enmarcándose de lleno en lo que se acostumbraba a hacer en aquella década de los ochenta: las películas de Pshycho-Killers, tan exitosas en el mundo entero. Aquí no hay nada original y todo se ve sin sorpresa alguna.
Gray dirige con mano muy firme, logrando una excelente cinta con soberbias escenas de acción, que causan incluso verdadera angustia, como la implacable persecución en coche en medio de una intensísima lluvia.
Está tan bien hecha que no deja lugar a la sorpresa, la innovación o cualquier tipo de riesgo que no está contemplado en este milimétrico retazo de cine.
Shine a Light es el sueño hecho realidad de cualquier amante de los Rolling Stones y el rock en general, un film capaz de levantar el ánimo a cualquiera por su fuerza y poderío visual.
Aceptable pastiche convertido en una evidencia de que el cine clásico de inspiración monárquica tiene todavía futuro…