Von Donnersmarck consigue de una forma fluida, entretenidísma y con altas dosis de intriga y suspense, conmovernos con la historia de una series de personas, muchas buenas, otras muy malas, que tratan de subsistir en un país enfermo.
Cerrando el Círculo es una película impropia de un cineasta del nivel de Richard Attenborough, que bajo el pretexto de una conmovedora historia de amor, sólo ofrece un pastel indigesto y con ramificaciones que rozan el absurdo.
El guión está muy trabajado, no cabe duda, habiendo muchos buenos diálogos y situaciones afortunadas. Sin embargo, la dirección, a veces, es convencional, demasiado convencional.
Los Falsificadores, a pesar de ser una película digna, no aporta nada nuevo y no llega a conmover, y si no fuera por el Oscar ganado, habría pasado con total sigilo por las carteleras
François Girard fracasa estrepitosamente al intentar hacer de Seda una película cautivadora por su belleza formal al no tener detrás un sólido guión que respalde su apuesta visual.
La especulación inmobiliaria, la corrupción a todos los niveles, el deseo de medrar a toda costa, el sentimiento de infelicidad que embarga al hombre medio,son reflejados con un humor simpático, aunque con fondo serio y más bien triste.
A la final resulta exagerado la campaña de desprestigio realizada por la Iglesia Católica hacia esta cinta que no ha de representarles el mínimo riesgo de quebrantar la fé de sus creyentes.
Glengarry Glen Ross debería ser de visión obligatoria en las academias y escuelas de interpretación.
Falso biopic, en el fondo, pero amable en su propuesta, que abandona toda posible visión realista del sátrapa ugandés y se fija en su lado exportable, que no hiere sensibilidades… Con todo, un film recomendable, que no defrauda.
El director consigue convertir casi la última hora de metraje en un ejercicio de fuerza y ritmo fílmico. El viaje de un regreso con una cámara que corre; una cámara que nos descubre la selva; una cámara que ilumina la civilización y su sol. Y todo pa
Entretenido thriller, modesto en su concepción, pero bien llevado en líneas generales. Es de poco presupuesto y se nota, pero los mimbres se emplean bien, consiguiéndose una película amena e interesante.
Otra peliculilla Disney que no decepcionará a padres que lleven a sus hijos ni a los niños que quieran ver algo divertido.
Historia de hondura dramática, donde aspectos como la amistad, la lealtad a los mandos y la Patria y el Emperador, el código del honor, la valentía y la cobardía, se funden en un mosaico de extremos comportamientos humanos en medio de la barbarie.
Ang Lee, siempre observador de sus personajes, con una cierta distancia, explica sus sentimientos y motivaciones, dejando en un segundo término lo estrictamente bélico.
Insultante cúmulo de desatinos y desvaríos en un particular día de la marmota en el que, hasta en seis ocasiones, se rebobina la acción para ofrecer el mismo metraje. Una película que no funciona ni como mero artículo de entretenimiento.
Un ventilador en una habitación de hotel de mala muerte, un hombre totalmente enajenado revienta en drogas y alcohol pidiendo volver al infierno que lo marcó para siempre, de fondo la música The End de los Doors.
Mala y casposa, ni siquiera sirve para que te eches unas risas. Aunque el encanto radica en el despropósito.
Espectacular, sin caer en el habitual despliegue de otras cintas del género, Michael Clayton es una obras sincera, fría tal vez, aunque formalmente perfecta…
10.000 A.C. es una película que utiliza la historia como referente para mostrarnos una leyenda entretenida, sensible a los valores humanos pero con unos diálogos que muestran una vez más el talón de Aquiles de su director.
La película se queda en una especie de limbo (genérico y formal) en el que reina el aburrimiento, y del que sólo te sacan algunas escenas especialmente líricas, o especialmente impactantes.