Toda la película (actores, guión, director, escenarios, …) es una obra maestra sin discusión, un documento imprescindible para aquéllos que se vean agobiados entre tanto cemento, tanto ruido y tanto muerto viviente.
La encadenación de engaños, trucos, trampas y diálogos de la película (totalmente imprevisibles para el espectador) merece que catalogue su guión como el mejor que el cine ha tenido jamás.
Película divertida que cuenta con tres grandes actores como Price, Lorre y Karloff, la cual compensa el bajo presupuesto con bastante imaginación e ingenio.
Para los que piensan que todas las películas americanas acaban con un marine con ojos llorosos ante la visión de las barras y estrellas les recomiendo vivamente esta película, una de las puntas de lanza del “otro” cine americano
Parodia noruega de Kill Bill donde abundan los chistes groseros y sexualmente ofensivos, el humor escatológico y homófobo, los sketchs sonrojantes y las escenas de sexo con animales. Una bazofia, vamos.
Es que al parecer todo está rodado como si fuera un comic de forma totalmente irreal con no pocos momentos de humor, gore, acción.
Tener cuidado al verla por si se os ocurre vender vuestras posesiones y comprar una Harley.
Una película muy interesante, dura en muchos momentos y con interesantes personajes descreídos y supervivientes.
Pese a lo desagradable que es la película en sí no recuerdo un canto de esperanza tan sórdido. Bueno, quizás “Los olvidados” de Buñuel.
Es un claro precedente, al menos desde el punto de vista del argumento, de “”La jungla de cristal”” aunque, claro está, no de forma consciente puesto que dudo mucho que los productores o guionistas de esta última conocieran la existencia de esta.
“Las crónicas de Spiderwick” es otra aventura más para chavales con facilidad para conformarse y para padres con vocación sufridora, sin grandes bondades pero también sin grandes pegas.
Rutinaria dirección del otrora prometedor Barry Sonnerfeld y simpática, pero poco más interpretación de Will Smith y Kevin Kline, dos buenos actores.
Con este canto a la amistad y a la lealtad, con esta visión poética de los bajos fondos parisinos logró Jacques Becker una obra maestra; tuvo mucha suerte al poder contar con el mejor: con Jean Gabin.
Lo peor es que dan rodeos para alargar una película que con ochenta minutos (incluso menos) hubieran bastado.
Como la Vida Misma es una comedia romántica honesta y sincera consigo misma, que a partir de un guión inteligente, logra esquivar los principales escollos del género: las patochadas y el sentimentalismo acaramelado.
Noña hasta las heces, da su punto de profesionalidad: al fin y al cabo tras el timón manda el ex-maestro Scott…
Aunque no tenga nada de innovador ese ansia de que otros te crean funciona como un vehículo narrativo perfecto.
Sin duda unos efectos gore sobresalientes con un os maquillajes sorprendentes en una diversión que recuerda en muchos aspectos a la excelente Reanimator con un Mad Doctor tan chiflado como el West.
Rossellini se deja llevar por el amor que sentía sobre Anna Magnani y nos regala sucesivos primeros planos de un rostro potente, de rasgos mediterráneos, de perfil griego inconfundible.
Como la Vida Misma se deja ver gracias a la escasez de estridencias pero deja el regusto de haber dejado pasar muchas oportunidades de haberla convertido en una cinta mucho más correcta.