Nos encontramos ante un filme diferente, un director con una visión distinta que sin duda a dado un nuevo empaque al género.
Hiperrealismo, si quieren, pero importa poco: importa que es cine puro, cine nuevo, cine hecho para durar en la memoria, aunque luego (templados) sepamos qué hay de engaño, qué de márketing y, sobre todo, cuánto de lo aquí visto es ciertamente nuevo.
Dura película sobre un profesor con fuertes ideales didácticos que tiene que encauzar a unos estudiantes de instituto. Bastante tensa, dura y con un final muy emotivo, aunque se hace un poco pesada. Para verla una vez y no más.
Cronemberg retrata a un mismo tiempo los instintos más despreciables y loables del ser humano bajo el instinto de la supervivencia como tan sólo él es capaz de hacer.
Ni sus coreografías ni sus contínuos planos a cámara lenta logran aproximarse al John Woo más decadente, su historia nos suena a a refrito, y Timothy Olyphant nos resulta todavía menos creíble que en su rol de villano en La jungla 4.0.
Un filme innovador en el subgénero que incomprensiblemente no se le considera como lo mejor que el horror dió en los 90.
Un verdadero portento visual cargado de simbolismo.
Consigue mantener la tensión por encima de la orgía gore que solemos encontrar en las producciones splatter, gracias a una atmósfera opresiva y unos efectos especiales que, por encima de la truculencia, buscan incomodar al espectador.
Una banda sonora fascinante, y unos personajes que logran transmitir apenas sin palabras gran cantidad de emociones y sentimientos, hacen de Once una película de muy grato visionado, que bajo ningún concepto clasificaría en el género musical.
Con actuaciones risibles y un guión nefasto, Black Christmas pierde todo su interés a los diez minutos de metraje, ofreciéndonos a uno de los maníacos con menos carisma de los últimos tiempos.
Una distendida comedia en la que las historias y personajes nacidos del imaginario de su protagonista sirven para crear una historia completamente nueva en torno a él.
El entorno se impone, la belleza de las imágenes, encuadres, movimientos de cámara, música y sonido para una obra viva e indispensable, casi parece que respire por sí misma.
Una buena película a pesar de sus muchos referentes, pero ni mucho menos es la maravilla que han pretendido vendernos con su bombardeo promocional.
¿Y si todos dejaramos salir a ese ser maligno que supuestamente cohabita con nosotros? Pensadlo bien.
Curiosa y buena comedia policíaca.
Deseo, Peligro es una película que peca de pretenciosa y grandilocuente, y que a pesar de su promoción, no es más que una historia vulgar, carente de pasión y emoción alguna.
El director italiano Daniele Luchetti construye con mano firme y ayudado por sólidas actuaciones, tanto una crítica del fanatismo ideológico como la aventura vital de unos adolescentes perdidos en una marea de ideas imperfectas.
Te atenaza el odio, la frustración al observar la crueldad humana mostrada sin concesiones a la galería, el llanto te oprime el pecho por el realismo de lo contado con una fuerza poco vista en el cine actual.
Francis Lawrence (Constantine) adapta para la gran pantalla la famosa novela de Richard Matheson “”Soy leyenda””, protagonizada por un imparable Will Smith, que quizás sin prentenderlo nos sorprende con una de sus mejores interpretaciones.
Uno de mis libros favoritos de siempre llega a las pantallas. No es un desastre absoluto, pero casi.