Público, crítica y jurado festivalero suelen ir por caminos diferentes. Prueba irrefutable de ello lo encontramos en la cinta ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián 2006.
Lejos de la biografía al uso, convence por el perfil ‘real’ que esboza acerca de la artista Edith Piaf, cuyas canciones se convirtieron en himnos para diferentes generaciones.
El mensaje es un canto al conformismo y a la frustración, un canto al desprecio de la rebeldía, y del individo. La película, en suma, no es más que una defensa de la sumisión frente al poder, peor, frente a cualquier poder.
El respeto con el que Sam Raimi se acercó a Spiderman en la primera entrega se ha diluido en el ego de un director acostumbrado a hacer las cosas a su manera. El resultado es una película excesiva en muchos aspectos, que entretiene en el arranque y t
Película melodramática exacerbada quizás en demasía, con algún que otro golpe bajo incluido, pero de infinita sensibilidad y revelador de su mundo personal; un claro resumen tanto de su vida como de su personaje que demuestran a esta altura ser solo
Algunos guiños la hacen muy divertida, rozando la parodia por actuaciones con toques Tarantinezcos. Justamente los actores -todos bien- hacen que parezca creíble lo increíble del guión. Los giros trillados de la trama y los personajes estereotipados
El final es uno de los más bellos de toda su filmografía, como definió lúcidamente el gran analista André Bazin: Chaplin nos hace testigos y partícipes de la muerte del gran Charlot, a manos de una sociedad desinteresada ya por la suerte del otrora,
Entretiende, divierte y gusta, aparte de lo entretenido de su planteamiento y el saber reirse de algo tan serio como la muerte.
Sencilla comedia romántica, donde la música es el plato principal y donde no hay química entre los protagonistas (y es que el personaje de Barrymore no se lo cree nadie…)
Pausada -por momentos peca de inconsistente-, pero con ese ritmo propio y vital, entre atrapante y meloso, que naciera con Monsieur Verdoux y Candilejas y se proyecta en éste; de un verdadero ícono del cine. En Un Rey en Nueva York vemos solo destell
La aparición fugaz del propio Chaplin como un camarero mareado -un cameo de solo diez segundos a los sumo- no llega a ser ni siquiera, lo único rescatable de este pastiche. Telón lento.
La intención política también mezcla un poco los tantos, en una historia que muestra exaltados los valores de la sociedad espartana, militarista y autoritaria. Allá ustedes con las verdaderas intenciones yankis y de la película misma. ¿O es hilar dem
Con el pedigrí que soporta Scorsese en sus espaldasor es difícil no comparar y juzgarlo. Solo se puede agregar que El Aviador, es otro ejemplo más de que estamos ante uno de los grandes del cine.
Película falsa, hipócrita y moralista que necesitará mucho la gente del norte después del 11/09, pero aquí hace que se alarguen los minutos y se acorte la paciencia, con una insufrible película de guerra más.
A primera vista, y teniendo también en cuenta a La Quimera del oro y El Circo, Luces de la ciudad sería la obra definitiva en cuanto se habla del personaje y vida del mudo vagabundo.
Una cinta que empieza siendo redonda y acaba siendo cuadrada.
Cuando era “nano” si me preguntabas cuales eran mis películas favoritas te contestaba sin pensarlo dos veces que el “Batman” de Tim Burton (otra gran joya visual) y esta primera película de Verhoeven. Casi como volver a mi infancia.
Diversión acompañada de palomitas y cualquier bebida refrescante ¿Qué más se puede pedir?
El entretenimiento suele estar reñido con la perfección cinematográfica. Es lo que ocurre con la esta nueva muesca en la carrera de Luna, cineasta tan atípica como criticada.
El sacrificio se nos presenta aquí como una forma de suicidio. No hablamos de la historia, ni de los personajes, sino del director al aventurarse en una película que nada contracorriente.