Una gran obra poética, tan divertida como dramática, tan directa en sus intenciones estéticas como ambigua y poliédrica en su significado último. Cine que es sueño y parte de una realidad escondida.
Argumento facilón, simple y previsible, estética videoclipera al más no poder, la música ensordecedora, flaco favor le hacen a la cinta.
Está bien. No es una maravilla, como muchos quieren hacernos creer, pero se deja ver tanto por niños como por adultos.
El guión es bastante infantil, lo que no quita para que la puedan ver adultos. Las animaciones siguen siendo muy buenas, y los personajes curiosos.
Tremenda muestra de buen cine, interesa, deja buen sabor de boca, y termina dejando al espectador sorprendido, mas que nada por los tremendos trucos de magia del personaje que interpreta Edward Norton.
Tras ver esa peli, el dicho que siempre digo de “a follar , a follar, que el mundo se va a acabar” cobra sentido.
No tenemos grandes dosis de violencia y tiene una fuerte carga de moralina que no viene mal en estos tiempos que corren. Y posiblemente a los más peques les encante.
La película posee como su mejor virtud una ambientación eficaz y sobre todo un actorazo que es Paul Giamatti al cual no consigue nadie hacerle sombra. Entretenida propuesta, y recomendable de ver.
Una vez en casa, reflexionaremos a partir de las réplicas del terremoto visual que hemos vivido.
En esta orgía de la ofensa y el insulto, “Borat” acaba por hacerse un lío, apuntando en todas direcciones y sin aclararse por lo que es “criticable” o no.
Acción trepidante, malos malísimos y efectos especiales por doquier. Entretenida y vibrante quizás sean las palabras que mejor la definan. Pero claro, eso es cuestión de gustos.
Tal vez estas producciones no aporten mucho a nuestro amado género, pero es probable que en la era del pay per view no podamos aspirar a mucho más.
De no ser por unas caídas de ritmo demasiado evidentes, iba para masterpiece, pero se queda en un notable alto.
Scott es un novato en las películas románticas: no hay profundidad de personajes, ni de situaciones, ni tan siquiera hay un argumento medianamente consistente y original.
Colegas en el bosque no tiene ni un par de minutos que merezcan la pena recordar, ni te encariñas con los personajes, y es más, uno pasa la hora y poco que dura, deseando que esta acabe.
Sus imágenes ahora nos parecerán quizás obsoletas, pasadas de moda, pero también nos atraparán en su tiempo porque “Lola Montes” contiene una esencia muy especial. No dejaría escapar su visionado.
Aunque la película es un poquito tramposa, el resultado no desmerece en absoluto, tal vez, la única pega que la veo es un bajón al principio del segundo acto.
Borat es una película mediocre, puestos a ser objetivos, pero necesaria. Su visionado se impone como un ejercicio útil para documentarnos sobre aspectos de la cultura americana que desconocemos.
Transcurre en constante tensión de no saber qué deparará el futuro a Owen y a su protegida. Menos mal que Michael Caine se ocupa de ofrecer la nota humorística.
El ilusionista es una grata sorpresa, muy bien estructurada, misteriosa y bella. Una pequeña producción dentro de la cartelera actual, sin artificios, grandes presupuestos o ambiciones ampulosas.