No se encuentra entre las mejores películas de Woody Allen, pero supera a muchas de sus comedias más recientes y forma parte, sin duda, del mejor cine de humor que se puede ver actualmente.
Puede que la película haya dado la campanada, pero no debería tomarse como una novedad. Los paletos atiborran las pantallas desde que el cine es cine, y éste no es el más agudo.
Con momentos que avergonzarían al mismísimo Johnny Knoxville, Borat es una peli tan puta como necesaria. Una ofensa desternillante.
Una de esas películas pequeñas que a Allen le gusta hacer de vez en cuando; ligera, entretenida y divertida. Adjetivos que son, siendo sinceros, de lo mejor que se le puede decir a una comedia.
Plastificadas tías buenas que meten unas palizas de escándalo. Insufriblemente mala y aburrida. Mejor esperate a verla en televisión.
El gran logro de “Alien” es la soberbia conjunción entre personajes humanos y entorno físico, entre el penetrante sentido del horror y de lo insólito y la estética del diseño gráfico.
Sus creadores se han dejado llevar por lo meramente conformista, posiblemente a sabiendas de que no tienen que hacer mucho para que la película vuelva a ser un éxito considerable de taquilla.
Nunca pasa de moda y sigue enamorando a todo aquel que la ve.
Estoy seguro que tendrá sus detractores y sus admiradores, será de aquellas películas que, o bien la amas o bien la odias, pero no dejará indiferente a nadie.
“”El Ilusionista”” es una película impresionante que carece de los tres pecados capitales del Hollywood actual: pretenciosidad, guiones hechos en el cuarto de baño y divos/as como única parte sólida de la película.
Un trabajo bien estructurado, una buena fotografía y una ambientación de gran nivel. Magnífica.
Mezcla de fantasía y romance que se dispone a dejar boquiabiertos incluso a los espectadores mas escépticos.
Pere Lope Prus es la protagonista. Es muy preciosa, es muy bonita.
Esta estridencia de modernidad en tres actos enteramente prescindibles concita, no obstante, condescendencia, aunque sea únicamente por el riesgo que supone en esta Europa con tanta necesidad de cine que aúne taquilla y crítica.
Craig le transmite muchísimos matices al personaje, tantos como el nuevo enfoque requiere, y para mi gusto -lo siento chicas- lo hace infinitamente mejor que Brosnan, cuyo mayor mérito fue poner cara de palo amargado durante todo el metraje.
La película está muy bien dirigida, eso es innegable, pero, a pesar de las cosas buenas que he contado, no me ha gustado.
Bond se juega la piel mucho más y resulta menos previsible. Incluso la historia de amor tienen unas gotitas de verdad que uno no se espera de este dandy inmaculado.
Allen vuelve, pues, a deleitarnos con un trabajo de buena factura, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que va a ritmo de película por año.
Trabajo muy minucioso y estética que heredó muchas cosas del cine mudo, unos gags increíblemente disparatados, enredos absurdos, malentendidos y confusiones, reforzados por unos diálogos tan bien trabajados que resulta difícil olvidarlos.
Servirá para reavivar el debate sobre la necesidad de la monarquía, y sobre las personalidades de Isabel II y Lady Di.